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4 noviembre 2010 4 04 /11 /noviembre /2010 15:00

El rompecabezas.

 

 

Por Paula De Giacomi

 

En el comienzo de la película “Flores rotas” de Jim Jarmusch los créditos nos muestran  un viaje, en este caso de una carta (rosa) que se traslada a destino y ese destino es la casa de Don Jhonston, el personaje  broken_flowers.jpgprincipal del film (mezcla de Don Jhonson, actor de la década de los ochenta y “Don Juan”, famoso personaje de la literatura, pero aparentemente en plena decadencia).

Este viaje de la carta simboliza el viaje interno del personaje hacia su historia, como cuando lo vemos viajando en la ruta en su auto y la cámara nos muestra el espejo retrovisor donde se observa el paisaje que va dejando atrás. Pareciera que necesita mirar para atrás, para luego, poder avanzar…

Detrás va dejando de a poco a ese Don pasivo e incómodo, el que se sentaba en su sillón en joggins, derecho y rígido, o el que se despertaba contorneado y acalambrado después de haber pasado la noche en su living con la televisión prendida. A lo largo de la película, va dejando atrás esa quietud (ya nada cómoda) para ir dándole lugar al movimiento.

También conocemos a Winston, polo opuesto de Don, con una casa más humilde, mas colorida, llena de objetos desparramados, una mujer encantadora y varios hijos revoltosos. Winston es su vecino, su guardián… y su motor.

La carta (anónima) en cuestión dice que Don tuvo un hijo hace años y que ese hijo partió en la búsqueda de su padre. De ahí en más, toda su vida parece movilizarse… por dentro, porque por fuera, sólo vemos gestos mínimos en su rostro, algún ceño fruncido, o algunos ojos escondidos debajo de unos anteojos negros.

El “viaje” emprendido por Don (completamente planificado por Winston, pero avalado por él) es hacia su pasado, la búsqueda de su posible hijo lo hace retroceder en el tiempo, volver a esas mujeres que alguna vez suponemos que amó (o no tanto) y que son un espejo que le revelan lo que fue, lo que dejó, las decisiones que tomó y nada mas y nada menos, que el paso del tiempo… Persiguiendo los pocos datos que tiene (la máquina de escribir con la cual fue escrita la carta, el color rosa y sus recuerdos) Don viaja entonces, a lo que fue para entender lo que es.

También esta presente en la película el tema de la “identidad”, poder reconocer a su posible hijo en las caras de los jóvenes, que lo reconozcan a él esas mujeres después de tantos años y reconocerse también a él mismo, en última instancia. mujer 2

Y así se suceden los personajes: Laura y Lolita, solas, con el “altar” de su difunto esposo y padre adornando la casa. Dora y su marido, completamente pulcros, amorosos al extremo, evidenciando el contraste de lo que ella fue mediante esa foto que mostraba una chica hippie de los sesenta, despreocupada y sonriente. Carmen, “comunicadora de animales” junto a la foto de su perro Winston, muerto e idolatrado, una mujer independiente y fuerte. Peggy, enojada y rústica. Y por último Michelle en la tumba, muerta.

Y las flores que recorren toda la película: rotas, marchitas, recién regaladas, en un jarrón sobre la mesa, devueltas, arrancadas del suelo, destrozadas, o armadas a medida para dejar como ofrenda sobre la tierra. Estas flores que simbolizan, para mí, los recuerdos de Don.

Hay varias escenas en donde la cámara muestra al personaje de espaldas, por ejemplo cuando esta sentado en el sillón de su casa escuchando música, o cuando esta en el balcón del hotel mirando hacia la ciudad. Estas escenas nos hablan del pasado que asecha, que le respira en la nuca y del cual no puede evitar escaparse.

Es así como por fin salió de su sillón, se sacó las ropas deportivas (que irónicamente usaba para estar sentado) y se trasladó (literal y metafóricamente) hacia “afuera”. Ese proceso lo fue haciendo cada vez de manera más independiente. Al principio parecía seguir las directivas de Winston al pie de la letra, para luego comenzar a seguir las propias, ateniéndose a su vez, a las consecuencias. Por ejemplo, ya deja de cumplir la premisa de llevar flores rosas como Winston le había indicado, para terminar cortando del suelo las que tuvo más a mano. Quizás tuvo más “cachetazos” a lo largo de este proceso, pero fueron propios y aunque dolieron fueron mejor que no sentir nada. Por estos “golpes” por fin Don se despertó y ya no estaba más en su cómodo sillón de cuero…

broken.jpgPara concluir, creo que la escena final lo define todo: la cámara esta por detrás (el pasado que cada vez se le acerca más) luego la cámara lo rodea, lo envuelve, lo moviliza, hace un giro en forma cíclica, para después terminar sobre su cara, la cámara de frente, de frente al presente que ya no le es indiferente, sino que por fin (y aunque todavía le cueste un poco demostrarlo) lo enfrenta. Don armó su propio rompecabezas y ahora sí  puede seguir adelante…

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Published by gisela manusovich - en TRABAJOS DE ALUMNOS
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Comentarios

Ander 04/28/2011 23:56


Inquietante. divetida lo suficiente para mostrar la soledad decadente de un hombre que ha visto su presente lleno de pasadas flores ya marchitas. La he visto hoy en la 2 de TVE. Gran película.


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