17 octubre 2011 1 17 /10 /octubre /2011 17:29

La mirada invencible

 

 

Por Paula De Giacomi 

La-mirada-invisible-1.jpg “La mirada invisible” de Diego Lerman, es la historia de María Teresa (Marita) una preceptora que trabaja en uno de los colegios más emblemáticos de Buenos Aires. Esta película, esta situada en el año 1982, durante la dictadura militar y en los comienzos de la guerra de Malvinas. Esto no es casual, ya que refuerza una de las ideas principales que relata el film: la represión.

La represión interna de la protagonista funciona paralelamente a la represión social que se gestaba en el contexto histórico que acompaña la vida de los personajes. Si bien esto es importante, creo que la película desarrolla más detalladamente la primera idea.

María Teresa reprime sus más profundos deseos, su femineidad y su (difícil) relación con los hombres. Ella vive en un mundo de mujeres (con su abuela y madre) con un padre ausente y trabaja en un mundo de hombres, cuyas miradas muchas veces, se posan sobre ella. Y la mirada… punto fundamental de la tesis de la película.

 

La “mirada invisible” es para mí esa mirada que tan bien definió Carlos Biasutto (jefe de preceptores) aquella mirada que esta en constante “vigilancia”, que “todo lo ve” pero que no se “deja ver”, y esto simboliza la “Ley”. Pero lo importante son las implicancias que tiene esta mirada sobre el personaje y esta “gran mirada” genera en la protagonista la sensación de no “poder ver” sus más intensos anhelos. Esta “Ley” representa al padre, la sociedad, dios, etc. La mirada de María Teresa esta ciega, nublada, deformada, ella no puede soportar sus propios deseos porque hay algo más allá que la ”vigila” constantemente, una mirada invencible.

 

Una escena fundamental que se asocia con esto es cuando ella entra al baño (único lugar en donde parece poder expresar sus deseos) y se queda observando a su alrededor, mientras la cámara la muestra desde arriba, la cámara sería esta “mirada todopoderosa” de la cual hablo (¿quizás también la mirada del espectador que todo lo ve?) que levanta el dedo para juzgarla y de la cual se esconde asomándose de a poco detrás de la puerta verde del baño; pero hay cosas de las cuales es imposible escaparse… Y Marita esta tan mirada por esta “Ley”, que no puede mirarse profundamente a sí misma…

 

Su “ceguera” esta representada en el relato en los momentos en que la pantalla se convierte en negro (por ejemplo, en los créditos del principio, en los créditos finales y cuando ella se desmaya). El negro simboliza la venda en los ojos, la oscuridad absoluta, la negación de la mirada en su más amplio sentido. LaMiradaInvisible.jpg

Por esto mismo, ella necesita exaltar los demás sentidos para poder compensar su falta, y es así como prevalece en gran medida en toda la película lo auditivo, lo olfativo y el tacto.

 

Los sonidos tienen una gran importancia, es más, refuerzan constantemente las imágenes. Por ejemplo cuando suena el himno Nacional en los créditos, música patria ante la ceguera de un país azotado por la represión; y en los créditos finales con el discurso de Galtieri, con las palabras retumbando en el negro de la pantalla.

También cuando suena el timbre que le da fin al “recreo”, ese timbre que la “despierta” de su deseo cuando esta a punto de entrar al baño (de realizarlo). También la música de rock que escucha en su casa, sólo por ser escuchada por el alumno, música que parece unirla de alguna manera al universo de él.

Otro ejemplo es la escena final, donde los sonidos acompañan las situaciones que se suceden. En el momento de la violación se escuchan ruidos, disturbios, bombos, mientras ella trata de gritar, con la boca tapada, sonidos de protesta ante el abuso de poder (tanto en el plano de la escena de la protagonista como lo que significa metafóricamente en el plano del contexto social). Cuando ella lastima a Carlos Biasutto y el cuerpo yace ensangrentado apoyado sobre la pared del baño, suenan las sirenas (de ambulancias o de la policía) sonidos que remiten a evitar la muerte del cuerpo (o país) agonizando. Y por último, cuando ella se va caminando suenan tiros, tiros que dan batalla, la batalla externa que se juega en un país que lucha por no tener la “boca tapada” (como Marita) que necesita gritar por su libertad, y por otro lado, esa batalla de la protagonista con ella misma, con sus propios deseos.

 

También esta presente en varias ocasiones el olfato: cuando ella huele al alumno por el cuál tiene sentimientos (y hasta llega a desmayarse ante su cercanía) cuando va a comprar el perfume que él usa para tener parte de él en su intimidad y recordarlo y cuando huele el jabón del baño de varones.

Y además esta presente el sentido del tacto cuando, por ejemplo cuando toca la ropa íntima de él, le revisa el bolso, o roza sus dedos en su cuello para medir si su pelo esta mas largo de lo conveniente.

 

Como conclusión creo que “La mirada invisible” deja entrever los estragos que la represión (en todo su esplendor) genera en cada sujeto (o en una gran cantidad de sujetos) que la padecen. Se palpita en la protagonista una tensión tan fuerte y contenida, que sólo parece liberarse entre las paredes de un baño de escuela, detrás de una puerta de madera que se entreabre ante el miedo de que los “grandes ojos” puedan también mirar ahí adentro, en esas zonas tan íntimas que si irrumpen, solamente queda lugar para la tragedia. Y eso fue lo que sucedió. María Teresa le da una puñalada a su deseo, a ese ser que la descubrió en su más íntimo secreto, en donde la violación fue mucho más profunda que la física, donde su deseo fue “visto” (sin velo) por alguien (que justamente representa para ella la Ley). Y en este punto cabe destacar la evidente paradoja entre este sujeto que representa la Ley y que la “viola” impunemente, a su vez.

 

la-mirada.jpg Y María Teresa se va caminando sola, atravesando los pasillos desérticos de la escuela, ese lugar tan silencioso y vacío, quizás como la vida de la protagonista. Va pasando por enfrente de las ventanas (por donde quizás aparezcan “ojos” imperceptibles que las observan) en un plano lejano donde ella se la ve desaliñada y quizás (todavía) sin un rumbo fijo. Ahora somos nosotros también testigos de una María Teresa que seguramente, ya no va a volver a ser la misma.

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Published by gisela manusovich - en TRABAJOS DE ALUMNOS
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