Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
9 octubre 2012 2 09 /10 /octubre /2012 20:18

Mi pasado me condena

Por Laura Oroña

This-Must-Be-The-Place1.jpg

Tal como la estructura de la canción que le da título, donde el bajo y la guitarra repiten la misma melodía durante toda su duración, esta película nos muestra a un personaje que gira sobre sí mismo, y que no puede escapar de su pasado y de lo que fue (o lo que no fue). Hasta que algo lo obliga a emerger de su letargo y a hacer un giro de 360 grados sobre si mismo.

Cheyenne se mueve lento y pesado como un caracol, tal como nos muestra esa imagen inicial del Estadio de Futbol de Dublin, que se asemeja a la concha que carga el molusco. Y al igual que el caracol, se nos presenta como hermafrodita: tiene tanto de hombre como de mujer.

Se cubre con capas de maquillaje, ropas de cuero, bijouterie y barniz de uñas; todo  este disfraz lo aprisiona y, a su vez, lo protege del mundo exterior, de tener que enfrentar la realidad que lo rodea. Al igual que el cono que protege a su perro, que evita que este autolesione, la misma función cumple su vestimenta. Es una coraza ante la realidad. Y es a su vez su prisión personal.

Y la realidad de Cheyenne es que carga con un pasado de culpa, por haber abandonado a su padre, por haber ocasionado indirectamente la muerte de dos fans, y por cuestiones relativas a Tony que desconocemos. La culpa es ese carro de compras, esa valija de viaje que lo acompañan durante toda la película y a los que no abandona hasta el final del trayecto. this-must-be-the-place04.jpg

Su vida no tiene significado alguno en el presente, está vacío de proyectos y de deseos. Al igual que esa pileta en el patio de su mansión. Y ese vacío fue reemplazado por una ira y un enojo, también atrapados por ese traje de cuero y escondidos bajo los lentes negros. No es casual que el espacio de la pileta sea usado para practicar un deporte violento, en el que nunca gana.

Un día, el pasado irrumpe en la monótona vida de Cheyenne. Su padre se está muriendo y tiene que viajar a despedirlo.

Muy a su pesar, parte de su hogar dejando a su mujer por un tiempo indeterminado. Esa mujer que cumple el rol masculino, que es la que apaga el incendio y mantiene el caos bajo control, sin la cual probablemente Cheyenne nunca podría haber superado su vida de excesos y descontrol.

Una vez que vuelve a su primer hogar, se entera de que su padre ha dedicado también gran parte de su vida a perseguir su pasado, aquel torturador nazi que lo humilló en el campo de concentración y al cual se dedicó a hostigar durante el resto de sus días. Y es misión de Cheyenne ahora encontrarlo y castigarlo, como una forma de redimirse por haber abandonado a su padre, y también por aquellos fans a los cuales ni siquiera puede ir a prestar sus respetos al cementerio.

This-Must-Be-the-Place-539x360.jpgEn el viaje que emprende hay un punto de inflexión. Un momento en el que nuestro personaje se amiga con su pasado. Y es cuando conoce a Rachel. Deja de lado sus miedos, se desnuda y confiesa su arrepentimiento por no haber hablado con su padre por 30 años. El maquillaje abandona su rostro, vuelve a agarrar una guitarra para tocar This must be the place. Y a las afirmaciones del niño, de que la canción era obra de Arcade Fire, saca a relucir la verdad y los orígenes de la misma: es de su amigo David Byrne. Literalmente, se zambulle de lleno, a tal punto que le compra a Rachel y a su hijo una pileta y la llena con agua. Y sonríe, con auténtica felicidad, por primera vez en la película.

Y es casualmente Rachel quien lo reconcilia con su pasado, siendo la nieta del torturador de su padre, y quien lo guía, inconscientemente, a su próximo destino, un pequeño pueblo en Utah. Una vez allí, conoce al inventor de las rueditas en las valijas. Y su emoción al conocer este hecho, aparentemente trivial, es inmensa. Es aquella persona que le ha permitido alivianar la carga de su culpa, haciéndola más liviana y tolerable durante todos esos años.

Es este hombre quien también lo guía a la morada de Aloise Lang, el torturador de su padre, al cual le perdona finalmente la vida, pero lo despoja de toda su ropa y sus defensas, al dejarlo desnudo sobre la nieve, en el medio de la nada.

Y finalmente, habiéndose reconciliado con su pasado y dejando atrás la eterna adolescencia en la que vivió los últimos 30 años vuelve, liberado de su culpa y sin nada que ocultar detrás de unos lentes de cuero y anteojos negros. Es un hombre nuevo, sin dejar de ser el mismo. Tuvo que cruzar un océano y viajar kilómetros y kilómetros para descubrir que la respuesta estaba escondida bajo una gruesa capa de maquillaje. Solo se necesitaba tiempo para que saliera a flote.

Compartir este post

Repost 0
Published by gisela manusovich - en TRABAJOS DE ALUMNOS
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

  • : El blog de gisela manusovich
  • El blog de gisela manusovich
  • : El Cine en la Mirada es un blog para generar un vínculo más cotidiano con mis alumnos desde noticias, material y todo lo relacionado con el cine y el arte en general.
  • Contacto

Archivos

Categorías