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19 septiembre 2012 3 19 /09 /septiembre /2012 16:12

La llegada

Por Paula De Giacomi

Las-Acacias En la primera escena de Las Acacias vemos un bosque, una luz entre las copas de los árboles y un ruido (a maquinaria) de fondo que parece desentonar con semejante paisaje. Un árbol se cae y la luz sigue atravesando todo el ambiente (a pesar de todo). Luego sólo se escuche el silencio.

Creo que esta primera escena metaforiza toda la película. Un mundo chico (la cámara parece “contener” en un pequeño segmento todo ese espacio) con una luz que lo atraviesa y un árbol (que a pesar de ser fuerte por naturaleza) se cae por algo que lo “atraviesa” y lo “derrumba”.

Rubén es ese árbol, duro, fuerte, pero atravesado por un historia y por una mujer que lo deja “caer” (pero caer en el buen sentido) ahí donde caer significa sonreír, jugar con un perro, peinarse, ser amable y poder proyectar una “luz” que ilumine, hasta cuando las cosas mueren o mejor dicho, “se transforman”. Y esta “transformación” de Rubén creo que es la clave de toda la película, o por lo menos es donde elijo centrarme para mirarla, desde esos ojos expresivos que tanto lo caracterizan. las_acacias_plano-lateral.jpg

La primera vez que lo vemos a Rubén no tiene rostro, o su cara esta “escondida” detrás de un espejo  borroso (su propia imagen) y esto lo define (por lo menos en la primera parte de la película). Un hombre escurridizo, solitario, que le cuesta mirar a los ojos y mostrarse de “frente” (en muchas escenas la cámara lo muestra de perfil).

Rubén lleva una “carga” (como todos, claro) pero la de él parece ser bastante pesada. Son esos troncos que trasporta que se irán transformando con el tiempo (y también gracias a su viaje) en algún mueble rústico de una casa familiar, o en algún adorno creado por un artesano. Rubén transporta esa transformación de algo duro y muerto, que luego será algo nuevo y con “vida” (como le sucederá a él mismo).

ACACIASOBTUVO-CAMARA-ULTIMA-EDICION-CANNES_CLAIMA20110819_0.jpg Su camión (que aparece también en la escena en donde se presenta el personaje) es una extensión de él, un hogar de transición, de viaje, de cruces, de rutas y es lo que finalmente lo llevará a “destino”. Es un espacio reducido e incómodo (quizás como su vida) pero donde parece tener todo lo que necesita (su mate, sus cigarrillos, el agua y hasta los recuerdos de un pasado guardados en la guantera).

Al principio todo parece estar en orden y acorde a su rutina de trabajo, un camino conocido y las mismas señales de la ruta que tantas veces habrá recorrido. En una pasada rápida por el baño el director nos muestra una cicatriz, una herida profunda del personaje que dejo una “marca” rodeando su espalda, con la cuál cargará el resto de su existencia.

Apoyado en su inseparable compañero (el camión) Rubén espera (y nosotros también con él).

Detrás de los autos (del “otro lado”) de la carretera vemos a la distancia a una mujer diminuta (por lo menos en un comienzo) también “cargada” con varios bolsos y bultos. A medida que se acerca nos damos cuenta (nosotros y Rubén) que uno de esos “bultos” tiene vida.

A partir de ahí todo irá transformándose, mutando de a poco, aunque al principio con cierta desconfianza, con miradas de “reojo”, con el ceño fruncido y un clima tenso y distante, como los largo kilómetros que les quedarán por recorrer en las próximas horas. las-acacias--para-mi-.jpg

La mujer hasta ese momento no tiene nombre (y mucho menos lo tiene ese pequeño “paquetito” que se esconde detrás de la manta rosa). Son dos desconocidas que invaden el mundo (simple) de Rubén.

 

A la mujer le cuesta trabajo subir al camión y él parece no darle demasiada ayuda, metáfora perfecta de lo que será la relación entre ellos en su primer momento; subidas difíciles, bajadas, bolsos, cargas, apretados, pero juntos. Y así comienza el “viaje”.

Entonces (de a poco) Rubén le “da una mano” a ella con su “carga” (lo vemos en la escena en donde él le lleva por primera vez los bolsos luego de ser ella interpelada por los gendarmes).

Y las miradas empiezan a ser cada vez mas frecuentes (aunque pocas veces se cruzan) sólo los ojos negros y fijos de la beba (casi desafiándolo) sobre Rubén y esperando algún tipo de señal.

A mitad de la película sabemos que la mujer se llama Jacinta y que la beba se llama Anahí y el primer gesto amistoso de Rubén comienza casi a asomarse, tímidamente.

También en este momento aparece el objeto que enlaza la relación entre ellos, la tapa metálica del mate de Rubén, objeto “donado” por él para calmar el llanto de Anahí, y el mismo que en el final de la película tendrá (primero) el valor de “recuerdo” y (en un segundo momento) de “préstamos” para ser “devuelto” en el (tan esperado) segundo encuentro.

Así el “viaje” va evolucionando (cada vez más cerca de la llegada) pasando por la escena a la orilla del río, donde los vemos a los tres juntos mirando para “adelante” y dándonos la espalda a nosotros (dando la espalda a la cámara) como si lo que pasara entre ellos estuviera en un ámbito mas íntimo y ya no fuera de nuestra incumbencia.

 También el llanto de Jacinta, esa parte de su historia que trae encima como los troncos que trasporta Rubén, de una ausencia de padre, de un país desconocido y de un pasado que se va dejando cada vez mas atrás (como se ve en el espejo retrovisor del camión). Y las fotos de Rubén, que poco pueden dar cuenta de la historia con su hijo, sólo esas fotos en donde aparece un chico, una bicicleta y un hombre que nos cuesta reconocer en el rostro de Rubén. Y los celos y la ansiedad, y las risas y los suspiros que parecen pedir a gritos que las palabras salgan por sí solas, sin que le cueste la vida sacarlas... Y salen, cuando al final “apretan” demasiado la garganta y no hay cigarrillo que calme los nervios, cuando el “bueno” se repite como si nada de bueno tuviera esa despedida y cuando los troncos de Rubén sean dejados en el lugar indicado y pueda volver con el camión un poco mas vacío de “carga”, pero más lleno de vida.

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Published by gisela manusovich - en TRABAJOS DE ALUMNOS
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Comentarios

Pulpo Variete 09/21/2012 00:21

Te invito a pasar por el sencillo blog dedicado a la gran actriz Italiana Monica Vitti. Saludos
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