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3 noviembre 2009 2 03 /11 /noviembre /2009 16:21

Perdidos en la ciudad

 

 Por Paula De Giacomi

 

“En la ciudad de Sylvia” de José Luis Guerín es una película, que en gran parte, esta construida por nosotros, nosotros los que la miramos desde la distancia y que vemos lo que sucede en cada callejón, en cada cara, en cada rincón de esa ciudad tan lejana, pero a la vez tan parecida al ritmo vital de cualquier lugar urbano del mundo.

Y yo cuando la veía me quedé pensando en la idea de las “apariencias” y la “pérdida”…

 

Para empezar, es importante tener en cuenta que el argumento de la película habla sobre una búsqueda y para que haya una búsqueda, algo debió perderse primero.

Un hombre busca a una mujer (Sylvia) que hace seis años conoció en un bar en Estrasburgo. Regresa luego, a esa misma ciudad para encontrarla. No hay rastros de ella, solo el recuerdo de ese momento. Y si hablamos de recuerdo, también hablamos de algo que se perdió, pero que se mantuvo en la memoria.

Así vemos en la mesa de luz de la habitación del protagonista, el “recuerdo” del bar “Les aviateurs” donde conoció a Sylvia, un papel en donde de alguna manera quedó “inscripto” todo lo que sucedió esa noche.

 

Una imagen potente es la sombra, que para mí representa lo que no es real, la ausencia del objeto (vemos la sombra pero no el objeto en sí).

De esta misma forma, creo que Sylvia es una “sombra”, por más que el protagonista la busque (y que en el mejor de los casos, la encuentre) esa Sylvia de hace seis años ya no existe. Ese instante se perdió (y no se repite más) el personaje masculino esta buscando algo que nunca más va a poder recuperar.

 

Otra imagen relacionada con esto es el reflejo de las personas en los vidrios. Acá  también podemos hablar de  “apariencia”, no vemos a las personas como son, sino como reflejos casi fantasmales. Si nos acercáramos y quisiéramos tocar lo que muestra la cámara, solo tocaríamos un vidrio plano, ahí no esta la persona, esta su “espejo”.

Sylvia es un reflejo, el recuerdo de ella en la mente del protagonista funciona de la misma forma, como un espejo borroso, tan borroso, que ni siquiera él tiene la certeza de su cara, una auténtica “ilusión”. Y así cree verla en los ojos de otras mujeres, las observa y las persigue, como si fuera detrás de un espíritu que no va a poder alcanzar ni tocar, porque ya esta muerto…

Por otro lado, podríamos pensar también que el cine es en su escencia, una (gran) ilusión, ahí las cosas tampoco se pueden tocar, son planas, no existen y en el mismo instante en que las estamos observando y escuchando, ya se “perdieron”.

 

Otro elemento es el dibujo. El protagonista dibuja constantemente mujeres en su cuaderno, dibuja con sus manos como sus ojos las captan, son líneas sobre un papel que forman caras parecidas (nunca idénticas) a esa mujeres que se le aparecen. Pero no son las mujeres, ellas no estan y por mas que sus dedos toquen el papel, nunca va a poder sentirlas.

 

 

Por último, un detalle para tener en cuenta es que los protagonistas no tienen nombre y el único personaje que lo tiene es el personaje ausente y es además, el que le da nombre al título del film (“En la ciudad de Sylvia”). Sylvia es ese personaje que no esta, de esta forma, ya el título nos adelanta un tema importante que recorrerá toda la película.

 

Y me quedo pensando… que quizás se necesita crear “apariencias” para poder soportar (mejor) lo “perdido”…

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2 noviembre 2009 1 02 /11 /noviembre /2009 16:20

Por Hugo Maldonado

Los puntos de fuga de las escenas callejeras insinúan un “fuera de cámara” en esta historia donde se entrelazan lo estético y selectivo de los personajes que interactúan ,  con una búsqueda casi obsesiva promovida por un recuerdo y en el transcurso del relato hay recurrentemente como un desequilibrio producto de ausencias y de circunstancias casi caprichosas.

Es decir, el joven extranjero cree encontrar en cada mujer que observa la joven que permanece presente en su  memoria pero ausente en su realidad. Ese desequilibrio genera en él una conducta extraña: dibujar figuras de mujeres con identidades ausentes e indefinidas, suponer que una señorita en especial es la  joven de su recuerdo, persiguiéndola sin medida y sin cautela.-

Además personajes en distintas actitudes y acciones se cruzan frente a la cámara, propiciando una expectativa que no tiene lugar pues desaparecen del campo visual, qué ocurre fuera de cámara ¿ es un hecho ausente.-

En la película aparecen varias veces un florista rengo y un joven con un bastón , lo que supone ausencia de integridad física.-

Y por último el joven protagonista sin quererlo va llenando el vacío de su ausencia con gentes, figuras, el paso del tranvía tan reiterado y singularmente logrado, y el final que no parece epílogo, también propone una ausencia quizás indicando que las ausencias son la realidad del presente y de esta historia.-

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1 noviembre 2009 7 01 /11 /noviembre /2009 16:18

El tiempo 

 

Por Paula Marticorena

 

El tiempo atravesando las vidas, colándose en los destellos del sol, deteniéndose apenas en una calle, observando curiosamente caras, gestos, serpenteando una ciudad, la de Sylvia.

 

El tiempo significando momentos o simplemente siendo testigo de aquello que ocurre, pequeño, sencillo.

 

El tiempo desde que la vida es vida, antes de nuestra existencia, durante y después que muramos, siempre ahí... permitiéndonos ser...

 

El tiempo conteniendo situaciones preciosas, imágenes tesoros, tan particulares como universales, tan cotidianas para todos y tan únicas.

 

El tiempo que transcurre, apenas móvil con su sutil serpentear sin destino. Ese instante en el que el tiempo se detuvo ante la belleza, y siguió...

 

El tiempo como reflejo de lo que es o será, la transformación que sucede a través de él.

 

El tiempo de lo que fue, de lo que pudo ser, de lo que quizás sea. El tiempo como capas de sucesos, como si pudieran existir miles de tiempos al mismo tiempo.

 

La búsqueda, el acaso, el fracaso y todos los posibles matices del amor.

 

Tiempo-azar, tiempo discurrido, tiempo perdido en los laberintos de la vida.

 

El tiempo como un ser invisible que nos brinda el camino para vivir. Tiempo, mirada omnipresente.

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26 octubre 2009 1 26 /10 /octubre /2009 20:56

Cabalgando sobre flores de papel

 

Por Lic. Gisela Manusovich

www.elcineenlamirada.com.ar

 

 

 

 

No se trata sólo de lo que han hecho con nosotros,

sino de qué somos capaces de hacer nosotros

con eso que nos han hecho.

Jean Paul Sartre

 

Volver se articula a partir de dos propuestas estéticas en contrapunto, el realismo que domina y se establece como pauta constante, y el hiperrealismo que asoma intermitentemente y acaba por contagiar, desde un ruidoso antagonismo, todo el relato.

 

Esparcidos a lo largo de todo el texto audiovisual, y siempre rodeando a Raimunda, esporádicos elementos hiperrealistas evidencian el artificio dotándolo de un extraño brillo con efectos cosméticos.

 

Es decir, todo ese mundo tan cotidiano y posible en el que habita Raimunda adquiere una dimensión espectacular, casi escenográfica, al recibir siempre desde la misma Raimunda los destellos de algunos mecanismos acentuadamente artificiosos con respecto al tono general de Volver. 

 

Un cenital de Raimunda lavando los platos muestra sus pechos rebosantes de erotismo que contradicen una escena familiar irritada y en tensión; su arrogante caminar, como en una pasarela por el pueblo o la ciudad, se opone a sus desdichosas y mundanales circunstancias; su recargado maquillaje realzado por argollas doradas a ambos lados del rostro no condice con la vida más bien oscura y opaca que le tocó a Raimunda. El lirismo que convoca la nívea servilleta blanca absorbiendo la sangre de Paco resulta al menos sospechoso.

 

Y por último, la escena que más evidentemente revela este procedimiento: su interpretación del tango Volver en registro flamenco. Raimunda entona las estrofas con quejidos y lamentos en un evidente playback, precisamente la evidencia del recurso denuncia el artificio que, una vez más, permite a Raimunda llevar a cabo su puesta en escena, para mostrarle a su hija, en este caso, que aún puede y para decirle a su madre que la sigue recordando y que nunca es tarde para reparar.

La madre ya había decidido volver cuando escucha a Raimunda pidiéndoselo de la única manera que podría hacerlo: con un ademán, una mueca, una mímica que le permita articular aquello que duele tanto como para decir, así sin más.

  

Yo adivino el parpadeo

de las luces que a lo lejos,

van marcando mi retorno.

Son las mismas que alumbraron,

Con sus pálidos reflejos,

Hondas horas de dolor.

  

El excesivo maquillaje, los irreverentes escotes, el dorado de sus aros, el fácilmente reconocible playback, entre otros artificios, son los pálidos reflejos de las luces que alumbran su dolor, para que no se le escurra hacia la opacidad extrema, para que no se mezcle en la oscuridad aterradora.


Tomándolo como elemento paratextual del film, el afiche de la película anticipa, sintéticamente, el procedimiento hiperrealista que le permite a Raimunda inventarse una escenografía que la sostenga, una puesta en escena sobre la que cabalgar para poder volver a un encuentro devastador y reparador al mismo tiempo.

 

  

 

El contrapunto es el recurso axial en la composición gráfica: entre la foto del rostro de Raimunda y las flores dibujadas, entre la presencia excesiva de flores y maquillaje que rodea y presenta a Raimunda y su mirada triste, distante y alerta respecto del espacio mirado por ella fuera del cuadro (¿el pasado?). 

 

Raimunda reviste su fragilidad con los fulgores del escenario para soportar un presente resquebrajado y gris.

La utilería resiste hasta que llega la reparación.

“No entiendo cómo he podido vivir todos estos años sin ti” le dice Raimunda a su madre, la puesta en escena y el artificio fueron eficaces sustitutos, el andamiaje ya puede ser retirado, sin embargo Raimunda se ha fundido en ellos, ella y el artificio se confunden, pero desde ahora su brillo será verdad.
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21 octubre 2009 3 21 /10 /octubre /2009 14:48
Competencia argentina de Cortos
Ana y Mateo, de Natural Arpajou
Cielo de Palomares, de Iván Vescovo
Elvira en el Río Loro, de José Villafañe
Marcela, de Gastón Siriczman
El ojo único, de Adrián Castagna
On line, de Federico Santillana
Ramón Rojas: Sueños de chozas, de María Rosa Andreotti

Competencia Latinoamericana de Cortos
La chirola, de Diego Mondaca - Bolivia / Cuba
Timing, de Amir Admoni - Brasil
Corto, de Dairo Cervantes Duque - Colombia
La última pelea del hombre, de Diego Álvarez - Colombia
A la hora de la sopa, de Gretel Medina Mendieta - Cuba
La casa invita - Misael García Rubio - México
De fut, de José Chávez Delgado - México
Jaulas, de Juan José Medina - México
Karai norte, de Marcelo Martinessi - Paraguay

Cortos fuera de competencia
Sinsabor, de Pablo Pérez - Argentina
Siete, o cuánto vive la mala suerte, de Santiago Carlomagno - Argentina
Solos Hotel, de Guillermo Greco - Argentina
Dossiê Rê Bordosa, de César Cabral - Brasil
L'Homme qui dort, de Inés Sedan - Canadá, Francia
El mar, de Maricarmen Merino Mora - Costa Rica
Nebraska, de Adrián Ortiz - México
Un día sagrado, de Víctor Uribe - Chile

Panorama:
A Serius Man, de los Coen Bros - Estados Unidos
(500) Days Of Summer, de Marc Webb - Estados Unidos
Antichrist, de Lars Von Trier - Dinamarca
Moon, de Duncan Jones - Reino Unido
Katalin Varga, de Peter Strickland - Hungría, Reino Unido
Cold Souls, de Sophie Bartes - Estados Unidos, Francia
Yuki & Nina, de Nobuhiro Suwa e Hippolyte Girardot - Francia, Japón
Nanayo, de Naomi Kawase - Japón
36 vues du Pic Saint loup, de Jacques Rivette - Francia
Irene, de Alain Cavalier - Francia
Un prophete, de Jacques Audiard - Francia
Away We Go, de Sam Mendes - Estados Unidos
Antoine, de Laura Bari - Canadá
The Naked Civil Servant, de Jack Gold - Reino Unido
An Englishman in New York, de Richard Laxton - Reino Unido
The Misfortunates, de Felix Van Groeningen - Bélgica
Ricky, de Francois Ozon - Francia
A Matter of Size, de Sharon Maymon y Erez Tadmor - Israel
La vergüenza, de David Planell - España
Taking Woodstock, de Ang Lee - Estados Unidos
Fontana, la frontera interior, de Juan Bautista Stagnaro - Argentina
Eden à l'Ouest, de Costa Gavras - Francia, Grecia, Italia

Hora Cero: sección de medianoche.
Amer, de Hélène Cattet & Bruno Forzani - Bélgica,Francia
Make-out with Violence, de The Deagol Brothers - Estados Unidos
Accident, de Pou Soi Cheang - China, Hong Kong
White Lightnin´, de Dominic Murphy - Reino Unido, Croacia, Estados Unidos
The House of the Devil, de Ti West - Estados Unidos
The Revenant, de Douglas Kerry Prior - Estados Unidos
Nightmares in White, Red and Blue, de Andrew Monument - Estados Unidos
The Horribly Slow Murderer with the Extremely Inefficient Weapon, de Richard Gale - EEUU
El ataque de los robots de nebulosa-5, de Chema García Ibarra - España
Santos Palace, de Helene Cattet & Bruno Forzani- Bélgica,Francia
El fin de notre amour, de Helene Cattet & Bruno Forzani- Bélgica,Francia
Mamá, de Andy Muschietti - España

B.S.O.* Banda Sonora Original
Kapanga todoterreno, de Farsa Producciones - Argentina
The Heart is a Drum Machine, de Christopher Pomerenke - Estados Unidos
All Tomorrow's Parties, de Jonathan Caouette - Reino Unido
Searching for Ellioth Smith, de Gil Reyes - Estados Unidos
Lucky Three, de jem Cohen - Estados Unidos
When You´re Strange, de Tom Dicillo - Estados Unidos
Died Young, Stayed Pretty, de Eileen Yaghoobian - Estados Unidos
Guy and Madeline on a Park Bench, de Damien Chazelle - Estados Unidos

Sentidos del humor
Louise-Michel, de Gustave Kerverng & Benoit Delepine - Francia
Castaway on the Moon - LEE Hey-Jun - Corea del Sur
Humpday, de Lynn Shelton - Estados Unidos
Harmony and Me, de Bob Byington - Estados Unidos
True Adolescents, de Craig Johnson - Estados Unidos
Visioneers, de Jared Drake - Estados Unidos
Manual práctico del amigo imaginario (abreviado), de Ciro Altabás - España

Busco mi destino: el cine como brújula
The Exploding Girl, de Bradley Rust Gray - Estados Unidos
Os Famosos e os Duendes da Morte, de Esmir Filho - Brasil
Sorry, Thanks, de Dia Sokol - Estados Unidos
Unmade Beds, de Alexis Dos Santos - Reino Unido
Billy Was a Deaf Kid, de Burke Lewis y Rhett Lewis - Estados Unidos
Alexander the Last, de Joe Swanberg - Estados Unidos
Donne-moi la main, de Pascal-Alex Vincent - Francia
Un día sin chanchos, de Fabian Cristobal y Javier Zevallos - Argentina
Las aventuras de Jovic Alejandro Jovic Argentina

Estados alterados: otra forma de ver el cine.
Stay The Same Never Change,Here, de Tzu Nyen Ho - Singapur
Stay The Same Never Change, de Laurel Nakadate - Estados Unidos
Burrowing, de F. Wenzel y H. Hellstrom - Suecia
Karaoke, de Chris Chong Chan Fui - Malasia
She, a Chinese, de Xiaolu Guo - Reino unido, Francia
Anaglyph Tom (Tom with Puffy Cheeks), de Ken Jacobs - Estados Unidos
Between Two Worlds, de Vimukthi Jayasundara - Sri Lanka
Bodhi, de Emiliano Cativa - Argentina

Muppets, música y magia. El legado de Jim Henson: un grande, el muñeco.
The Art of Puppetry and Storytelling
Muppet History 101
Commercials and Experiments
Muppet Musical Moments
Laberynth, de Jim Henson
The Dark Crystal, de Jim Henson y Frank Oz
The Great Muppet Caper, de Jim Henson
The Muppet Movie, de James Frawley


Retrospectiva Javier Fesser
Camino
Mortadelo y Filemón
El milagro de P Tinto
Programa de cortos

Los desafíos de Simenon: un gran escritor y sus mejores adaptaciones.
Le Chat, de Pierre Granier-Deferre - Francia, Italia
Le veuve Couderc, de Pierre Granier-Deferre - Francia
L'horloger de Saint-Paul, de Bertrand Tavernier - Francia
Monsieur Hire, de Patrice Leconte - Francia
Betty, de Claude Chabrol - Francia

Cine documentado: el cine detrás del cine.
L'enfer d'Henri-Georges Clouzot, de Serge Bromberg & Ruxandra Medrea - Francia
It Came From Kuchar, de Jennifer M. Kroot - Estados Unidos
For the love of movies, de Gerald Peary - Estados Unidos
Images From the Playground, de Stig Bjorkman - Suecia
Hollywod contra Franco, de Oriol Porta Tallada - España, Estados Unidos
Hollywood sul tevere, de Marco Spagnoli - Italia
Achternbusch, de Andi Niessner - Alemania, Austria

Los caminos de la música
Kikoe, de Iwai Chikara - Japón
Intangible Asset Number 82, de Emma Franz - Australia
El último aplauso, de Germán Krall - Alemania, Argentina
Tango, una historia con judíos, de Gabriel Pomeraniec - Argentina
Inti Illimani, de Francesco Cordio y Paolo Pagnoncelli - Italia, Chile


Registros de la historia
14-18 Le bruit et la fureur, de Jean Francois Delassus - Francia, Bélgica
City of Life and Dead, de Lu-Chuan - China
John Rabe, de Florian Gallenberger - Alemania, China, Francia
Paris: 1919, de Paul Cowan - Canadá, Francia
Esterhazi, de Izabela Plucinskei - Alemania, Polonia
Rabbit a la Berlin, de Bartek Konopka y Piotr Rosolowski - Polonia, Alemania
Malaysian Gods, de Amir Muhammad - Malasia
Behind The Rainbow, de Jihan El-Tahri - Sudáfrica

El estado de las cosas: ecología y cine.
Plastic Planet, de Werner Boothe - Austria
Food Inc., de Robert Kenner - Estados Unidos
Agrarian Utopía, de Uruphong Raksasad - Tailandia
Old Partner, de Chung-ryoul Lee - Corea del Sur
(En)terrados, de Alex Lora - España
Uros: los guardianes del agua, de Roger Neyra - Perú
A cielo abierto. Derechos minados, de Pocho Alvarez - Ecuador
Atenco, un crimen de estado, de Juan García - México
Atenco, dos años después, de Juan García - México
Atenco 3, de Juan García - México

Omisiones de la Academia
A Night at the Opera, de Sam Wood
Flight from Destiny, de Vincent Sherman
Lady in the Lake, de Robert Montgomery
Cluny Brown, de Ernst Lubitsch
13 rue Madeleine, de Henry Hathaway
Letter from an Unknown Woman, de Max Ophüls
The Street with No Name, de William Keighley
The Set-Up, de Robert Wise
Kiss Tomorrow Goodbye, de Gordon Douglas
The Enfrocer, de Bretaigne Windust
Deadline, USA, de Richard Brooks
The Big Knife, de Robert Aldrich
The Desperate Hours, de William Wyler
Touch of Evil, de Orson Welles
Hell is the Pacific, de John Boorman
Silent Movie, de Mel Brooks
Hammett, de Wim Wenders


El arte del trailer
Best of Trailers from Hell
Trailers Nacionales
Trailers Isabel Sarli
Coming Attractions: The history of the movie trailer, de Michael Shapiro y Jeff Werner

Homenajes
Jorge Prelorán: Huellas y memoria de Jorge Prelorán, de Fermín Rivera
Ricardo Carpani: Carpani, vida y obra, de Doris Carpani
Enrique Juarez: Ya es tiempo de violencia y La desconocida, de Enrique Juarez

A sala llena: todos los hits nacionales.
Papá por un día, de Raúl Rodríguez Peila
El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella
Música en espera, de Hernán Goldfried
Un novio para mi mujer, de Juan Taratuto
Las viudas de los jueves, de Marcelo Piñeiro

3D: ponte las gafas, nena.
Boogie el aceitoso, de Gustavo Cova
Up, de Pete Docter y Bob Peterson
Bolt, de Byron Howard y Chris Williams
G-Force, de Hoyt Yeatman
Cerebro, de Sergio Neuspiller
Big Bang, de Sergio Neuspiller
Salva tu planeta, de Sergio Neuspiller
El sistema solar en una cancha de fútbol, de Sergio Neuspiller

Historias de cine
Cuentos de Mariana Enríquez, Pablo De Santis, Esteban Schmidt, Afredo Jaramillo, Pedro Mairal, Cecilia Pavón y Sol Prieto.
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15 octubre 2009 4 15 /10 /octubre /2009 21:03

La última realización de los hermanos Joel y Ethan Cohen Un hombre serio, quedó confirmada como la película de apertura del 24 Festival Internacional de Mar del Plata que se desarrollará del 7 al  15 de noviembre mientras que la clausura será con Taking Woodstock, de Ang Lee, que fue a Cannes.

Estas son las películas integrantes de cada una de las competencias. 

Asimismo, el jurado de la Competencia Internacional estará integrado por la actriz Julieta Serrano (España), José Wilcar (Brasil), Juan José Campanella (Argentina), Alvaro Buela (Uruguay) y Michael Shapiro (Estados Unidos).


Competencia Internacional:

Francia (Argentina), de Adrián Caetano
Vikingo (Argentina), de José Campusano
Madre (Corea del Sur), de Bong Joon-ho
El cuerno de la abundancia (Cuba), de Juan Carlos Tabio
V.O.S (España), de Cesc Gay
Vida durante la guerra (Estados Unidos), de Todd Solondz
Cartas al padre Jacob (Finlandia), de Klaus Haro
El tiempo que queda (Francia-Palestina), de Elia Suleiman
Colmillos (Grecia), de Yorgos Lanthimos
Nada personal (Holanda/Irlanda), de Urszula Antoniak
Un hombre que comió sus cerezas (Irán), de Payman Hagan
5 días sin Nora (México), de Mariana Chenillo
Una habitación y media (Rusia), de Andrey Khrzhanovskiy
Mal día para pescar (Uruguay/España), de Alvaro Brechner


Competencia latinoamericana:

La hora de la siesta, de Sofía Mora (Argentina)
La invención de la carne, de Santiago Loza (Argentina)
La Raulito, golpes bajos, de Emiliano Serra (Argentina)
Pecados de mi padre, de Nicolás Entel (Argentina)
Los viajes del viento, de Ciro Guerra (Colombia-Francia-Argentina)
Hiroshima, de Pablo Stoll (Uruguay-Argentina)
Huacho,de Alejandro Fernández Almendras (Chile)
Daniel y Ana, de Michel Franco (México).


Competencia argentina
:

Adopción, de David Lypszick
Andrés no quiere dormir la siesta, de Daniel Bustamante
Chapadmalal, de Alejandro Montiel
El hombre de al lado, de Gastón Duprat y Mariano Cohn
Las islas, de Antonio Cervi
Orquesta roja, de Nicolás Herzog
Padres de la plaza: 10 recorridos posibles, de Máximo Daglio
El perseguidor, de Víctor Cruz
TL-2 la felicidad es una leyenda urbana, de Tetsuo Lumiere

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10 octubre 2009 6 10 /10 /octubre /2009 16:11

Volver, para cerrar el círculo

Por Guillermo Trunzo

 

Esta película es Volver de muchas formas. Es para el director un volver a La Mancha de su infancia y, como él mismo reconoció, colocar en su lugar algunas piezas de su pasado que no estaban resueltas; es un volver en su carrera a algunos tópicos de comedia, al universo femenino, y a su musa Carmen Maura, de su época clásica,  sólo que menos desaforado, más maduro pero con la soberbia dirección de actrices de siempre. Volver es también el tango hecho flamenco en la voz de la protagonista, -que no es la voz real de la actriz, cosa que el autor no pretende esconder, sino exacerbar los personajes en función del sentimiento que quiere transmitir- cuya letra nos habla de alguien a quien el pasado ha lastimado, pero que tiene en ese mismo pasado ilusiones que necesita recuperar para seguir viviendo. Y Volver es finalmente el recorrido que las mujeres de esta historia deben hacer hacia ese pasado que exige ser escuchado y vivido hasta el final. (1)

En ese pueblito de La Mancha, ruge el viento como un reclamo del pasado. Los molinos nos dicen que hay que cerrar un círculo, pasando primero por el pasado, lavándolo, y reconciliándose con él. La puesta nos transporta a sus calles empedradas, sus gruesas paredes encaladas, los pesados y antiguos portones de madera, los azulejos, y los hierros del ambiente de la infancia de la protagonista, que lo es también del director. En ese pueblito, de manera surrealista, los muertos están cerca, pueden participar de las vidas de sus gentes, y de algún modo continúan entre ellos. El personaje de Agustina, está dotado por Blanca Portillo con una increíble contención y solidaridad; y hay en él una aceptación y cierta sensación de continuidad después de la muerte; de manera tal que pareciera que Almodóvar, ya más entrado en años, busca encontrar serenidad ante la idea de la muerte que se le hace palpable ahora que recorre su madurez y dejó su etapa de juventud más alocada.

En su visión, el infierno, el purgatorio y el paraíso están aquí, en esta vida, y sus personajes los atraviesan a medida que cierran el círculo.

La gráfica de la película nos muestra a Raimunda, el centro de la historia, atrapada entre imágenes en blanco y negro que son el pasado, los muertos, e imágenes de flores rojas. Pero las primeras laten, están vivas y son actuales y acuciantes; y las últimas son artificiales, y no pueden disimular a las primeras. En los créditos, la cámara va de derecha a izquierda, dando la sensación de una vuelta atrás. Para cerrar esta historia hay que volver.

El viento Solano anima al fuego, la pasión y el dolor, a los que al principio Raimunda trata de evitar, aceptando su papel en el ritual del cementerio, o apagando el televisor que muestra un incendio azuzado por el viento en lo de la tía Paula – dicho sea de paso, una soberbia Chus Lampreave- pero irremisiblemente el pasado y su fuego la alcanzarán de lleno, su pasado no la va a dejar tranquila hasta que lo redima, está ahí acechando; como la sangre que tiñe de escarlata el papel blanco en el piso de la cocina, en un plano detalle revelador. Raimunda trabaja lavando “trapos sucios” y tendrá que hacerlo con su madre para reconciliarse con su vida y perdonar. Y en el otro trabajo, parece estar en un aeropuerto, que remite a un viaje, que remite al tiempo, un viaje de ida y vuelta que debe hacer al pasado.

Este drama se presenta mezclado con un toque de comedia, algo característico en Almodóvar. La vuelta de la madre, Irene, - que es también la vuelta de Carmen Maura con el manchego -, no es una vuelta totalmente dramática y sobrenatural. Irene es un fantasma pero no lo es; está, si cabe el término, “clandestinamente viva”; lo clandestino aparece muchas veces en la ruta de estas mujeres a medida que se ayudan unas a otras para salir adelante. El juego de Soledad (Lola Dueñas estupenda), a la que la madre se presenta primero, y cómo ésta al principio oculta a la hermana y a sus clientas la naturaleza de Irene, da lugar a escenas de comedia, alguna de ellas entrañable, como las hijas riendo y el primerísimo plano que hace a la madre, riendo al mismo tiempo que sus hijas sola, sin que la vean, desde su escondite.

Raimunda es una mujer exuberante, apasionada, una fuerza de la naturaleza que es imparable, y paradójicamente, vulnerable a la vez; desborda energía y pasión, y sus faldas y blusas ajustadas, su escote, su porte, sus aros gigantes y su pelo salvaje y aparentemente despeinado son un inconfundible homenaje a las Loren o Magnani del neorrealismo italiano. Parece víctima de su pasión, que es violenta y a la que debe dar la espalda para sobrevivir; ya que está engranada de tal manera de conducirla siempre hacia hombres equivocados. Su madre le dice “los hombres que queremos están para hacernos sufrir”.

Ella representa a las mujeres que afrontan mil dificultades en la vida, y que luchan y se las apañan solas como pueden, ocultando, mintiendo, pero también ayudándose, brindándose, y derrochando calor humano. Esta es una familia  de mujeres y ellas son el sustento, la fuerza vital, y hasta la fuerza física cuando haga falta. Los hombres están ausentes, y el marido de Raimunda es sólo una carga más que ella soporta, y cuando le anuncia que lo han echado del trabajo, la primera reacción de Raimunda es pensar que se deberá buscar ella otro trabajo, además de los que ya tiene, en el día Domingo, su único día libre.

Es inolvidable el plano cenital de Penélope Cruz en la cocina. Madre, ama de casa y femme fatale toda en una, cargando con el peso de todo, y fregando el cuchillo que luego será instrumento del destino, y también el plano de ella cortando ajíes rojos con un filoso cuchillo en el restaurante, todavía resistiéndose a considerar la aparición de su madre, ante la insistencia de Agustina, que también necesita su parte de reconciliación con el pasado, que Raimunda no puede darle, aunque al final la deuda le será saldada por Irene.

Finalmente Raimunda se enfrenta con su pasado y con su madre. Es memorable la secuencia de la confesión de la Irene de Maura a su hija Raimunda, y su expresión de pollito mojado que implora perdón desde su escondite debajo de la cama, como las cosas que nos avergüenzan y queremos tapar, cuando enfrenta a Penélope Cruz, en un plano picado donde ella está allá bajo, bien chiquita.

De ahí en más, las heridas empiezan a cerrar. Cuando por fin se han encontrado madre e hija cara a cara, y vuelven del pueblo en el auto rojo de Sole (cuyo conducción siempre asume Raimunda, la que pone el cuerpo a todo, un auto rojo –la vida que escapa a la muerte, el pueblo?), las 4 mujeres juntas, los molinos del camino son mostrados primero con un encuadre oblicuo; y aquí se enderezan y vuelven a ponerse derechos. Los traumas del pasado empiezan a cicatrizar. Ahora se tendrán la una a la otra.

Y a nosotros nos queda la satisfacción de que Almodóvar ha vuelto para hacernos disfrutar del buen cine.

 

 

(1) “El pasado es inmensamente real y actual; y atrapa a todo aquel que no logra redimirse mediante una respuesta satisfactoria” C. G. Jung

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9 octubre 2009 5 09 /10 /octubre /2009 16:10

COMO LAS AMAZONAS DE CAPADOCIA

   

Por Hugo Maldonado

 

Me parece ver una analogía entre las protagonistas de esta película y las Amazonas de Capadocia, esta casta de guerreras del Asia menor que según cuentan las leyendas poseían un reino a orillas del río Termodonte y formaban un estado gobernado por una de ellas las que elegían periódicamente con casi total abstinencia de varones.-

En “Volver” las historias se desarrollan en este particular pueblito Manchego, precisamente denominado “Alcanfor de las Infantas” donde las cosas que allí suceden son propias y excepcionales de ese terruño, como el viento Solano responsable del alto índice de locura por habitante y los numerosos incendios que afectan la localidad en los veranos.- Además como un pequeño estado independiente, las cosas que allí ocurren, aún siendo de carácter tan opuesto como la vida y la muerte, conviven en armonía y se aceptan con naturalidad, y son vivencias principalmente femeninas.- Y como las antiguas Amazonas del Asia menor, casi prescinden de los hombres, donde los roles de éstos son muy secundarios y aparecen como amenazantes .-Además las Manchegas se protegen entre ellas y su relación es tan especial, que no se comparten ciertos secretos y mienten con total desparpajo para preservarlos.- La similitud continúa en cuanto al reinado transitorio de una de ellas, por ejemplo el personaje de Raimunda la luchadora, la protectora, la que todo enfrenta, “gobierna” y centraliza la atención hasta la presencia de su madre Irene, quien debe revelar un secreto terrible, y  personaje que desde su aparición , la eclipsa y “rige” el enfoque  de la historia personificando las creencias  de los habitantes del pueblo en el sentido de aceptar el fantasma de los muertos como algo normal y corriente.-

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8 octubre 2009 4 08 /10 /octubre /2009 15:06




¡¡¡Gracias a todos por venir, fue un encuentro genial!!!

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7 octubre 2009 3 07 /10 /octubre /2009 16:08

Volver, a pesar del viento

 

Por Lorena Marazzi

En Volver, la figura de la madre, que ocupa el centro de atención, encarna al pasado que vuelve para saldar deudas con el presente.

Vuelve clandestinamente, de manera silenciosa pero para hacerse oír. Se cuela en el baúl de un auto a escondidas. Tiene una apariencia desarreglada, como de mendiga. ¿Será porque viene a pedir y a lavar?

Curiosamente antes de saldar su deuda comienza lavando cabezas en la peluquería ilegal.

Lo clandestino está muy presente en toda la historia: la forma en que Raymunda se encarga de Paco y el restaurante del que se adueña, la peluquería ilegal de Soledad, la madre que se hace pasar por extranjera, la sepultura que Raymunda le da a Paco, la tumba de sus padres, la amiga prostituta, Agustina que fuma marihuana y prefiere no denunciar la desaparición de su madre a la policía porque "ellos preguntan mucho y los trapos sucios se lavan en casa", pero en su lugar, elige la TV basura para buscar la verdad, aunque luego se arrepienta.

Muchos secretos que guardar. Mentiras piadosas en nombre de profundas verdades.

Las mujeres de ese pueblo tiene otras reglas que a los ojos de la ciudad rozan con lo ilegal, una forma alternativa de resolver y de vivir.

Raymunda comienza a reencontrarse con el pasado en una canción de tango en ritmo de flamenco. Como si el tango no fuera lo suficientemente triste y melancólico como para agregarle otro tono de amargura.

Luego se reencuentra con su madre debajo de una cama, en el suelo, el lugar donde se esconde la tierra. Una vez que salgan tratarán de limpiar su dolor.

Como en los créditos finales, los lazos se encuentran y entrecruzan, se unen y dejan nacer flores dibujadas. Carne, sangre y flores conviven armoniosamente en un pueblo de mudos fantasmas y murmullos de vecinas. Donde el único que grita es el viento, capaz de llevarse la basura, enfermar a la gente y esconder en su grito pasiones clandestinas.

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