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21 abril 2014 1 21 /04 /abril /2014 16:56

Pueblo chico, infierno grande

Por Laura Oroña

la caceria Nadie vio nada, nadie escuchó nada, pero a partir del rumor de una niña con “mucha imaginación” y algún que otro trastorno de personalidad, nuestro protagonista pasó de ser un ciudadano normal y excelente amigo a ser el enemigo público número uno.

Lucas es una persona hecha y derecha, padre presente y amigo fiel. Y quizá por su extrema decencia y honorabilidad, es que pasó a ser el chivo expiatorio de todo un pueblo. Acusado injustamente de un hecho de abuso sexual contra la hija de su mejor amigo, Lucas no intenta resistir los numerosos golpes que se le profieren desde todos los frentes: solo aguarda el impacto sin ofrecer ningún tipo de batalla, al igual que esos ciervos a los que él y sus amigos cazan en el bosque. 

Lucas va entonces así a ser el blanco de todos los ataques y el encargado de pagar las culpas de todos los habitantes. De Agnes y Theo, por su ausencia como padres. De Grethe, por su pobre manejo de la guardería. Incluso de Torsten, por su dudoso comportamiento para con Klara.

Todas las verdades y todas las mentiras se dicen a media luz: todos tienen sus dudas y sus sentimientos encontrados acerca de lo que sucedió (o no sucedió). Pero toda duda se disipa cuando los ojos de Lucas encuentran a los de su mejor amigo, Theo, en la iglesia, en la misa de Nochebuena. Theo sabe que su amigo es inocente, y es él y solo él quien podrá liberarlo de esta muerte en vida.

La-caza-01 Y a pesar de que, al final, Lucas parece recuperar su vida y la justicia finalmente reconoce su inocencia, nunca nada volverá a ser igual. Porque toda sociedad necesita su chivo expiatorio, y la condena social que recae sobre Lucas es muchísimo más grave que cualquier otro castigo: es y será una presa fácil e indefensa ante un pueblo ansioso de culpables.

 

 

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26 febrero 2014 3 26 /02 /febrero /2014 19:25

Queres-ver-bien.jpg

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20 enero 2014 1 20 /01 /enero /2014 15:07

El-amor-en-el-Cine-viernes.jpg

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14 enero 2014 2 14 /01 /enero /2014 19:42

El Cine en la Mirada 2014

presenta el Curso de Verano:

 

 

El amor en el Cine

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28 octubre 2013 1 28 /10 /octubre /2013 16:19

Puertas

Por Paula De Giacomi

La Nana, de Sebastián Silva nos propone un “viaje”. Un viaje desde la cocina vacía de una enorme y burguesa casa, hasta el asfalto y el pasto de las calles chilenas. 

nana04Una lugar blanco, pulcro y cubierto de azulejos fríos es la primera toma que elije mostrarnos el director, con varias conversaciones y ruidos de fondo y con una única presencia entrando en escena: Raquel, la encargada de transitar este viaje y protagonista de la película.

Ella se sienta, devora la comida y nos mira con una mirada amenazante y cómplice, fija a la cámara, de esas que nos movilizan.

Un cumpleaños inaugura sus cuarenta años, una mujer que en oposición a su edad usa camisones con personajes de dibujos animados y tiene de adorno en su habitación osos de peluche sobre su cama. Es la persona que se encarga de la limpieza, dueña de los trapos, la aspiradora y portadora de un poder sobre los pequeños detalles de la casa, esos que nadie mira pero que hay alguien detrás acomodándolos. Además cuida a los cuatro hijos del matrimonio desde hace veinte años.

La vida de Raquel (la nana) esta dentro de esa casa, dentro de esa familia ajena, con intereses que no le son propios y mundos que en nada se parecen. Pero igual ella los hace suyos, se aferra a cada pedacito de esa tierra porque es lo único que tiene, una endogamia de la cuál parece no poder salir. Y este es uno de sus grandes problemas...

Dentro de ese lugar esta su rutina y su control (porque nada puede escaparse de sus manos) el despertador a la misma hora, la pastilla para el dolor de cabeza que tanto la perturba, la limpieza, la comida, los chicos y volver a preparar el desayuno para el próximo día que se repetirá a la perfección como el anterior, sólo que con algunas pequeñas variables (y en algún momento no tan pequeñas).

images Por otro lado, Raquel esconde algo, la película lo desliza, como si hubiese en su cabeza (que tanto dolor le causa) sensaciones que no dejan de atormentarla, algo “sucio” que solamente puede compensar con una limpieza excesiva de todo lo que la rodea. Aquella gran frase que le dice a Lucy “... que no se vea sucio, no significa que no este sucio ...” y cuanta razón tiene, porque hay cosas que por más lavandina y desinfectante que usemos, no se pueden limpiar.

 ¿Cuál es el viaje de Raquel? Es la transición entre la infancia, los caprichos, los juego, a la adolescencia, para luego (quizás) llegar a la adultez de sus cuarenta años. Pasar del camisón de niña a las remeras ajustadas con estampados de animal print, de los muñecos a los sacos de mujer que la cubren, más allá de su uniforme. Pasar de la asexualidad al deseo hacia un hombre, con los miedos tan típicos de una adolescente sin experiencia y aunque con un intento fallido, pero con el placer puesto en juego. Pasar de la soledad a tener una amiga: Lucy, quien la llevará del brazo a transitar estos cambios. Raquel siente que tiene un “par”, alguien (en principio) a quién imitar, para luego admirar y por último seguir, para más adelante (suponemos) poder buscar su propia identidad. catalina-saavedra-e-mariana-loyola-in-un-immagine-del-film-

Con Lucy, Raquel crece, se refleja en ella como si fuese un espejo de lo que le gustaría ser, como las quinceañeras que miran a sus ídolos, intentan parecerse estéticamente y bailan al ritmo de su música. Raquel intenta correr al ritmo de Lucy, lo hace como puede, de manera torpe, pero por primera vez abre la puerta de salida, esas rejas que a la vez la protegían y la encarcelaban, para entrar en un mundo más propio. Sí, sale de la casa para entrar en ella misma, con paso lento, pero seguro. 

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18 octubre 2013 5 18 /10 /octubre /2013 18:04

 La certeza de saberse uno

Por Gisela Manusovich

La piel que habito habla de las búsquedas.

Hay dos búsquedas diferentes.

La de Robert, quien indaga valiéndose de artificios, desde la manipulación, desde su condición de victimario. images2

 

La de Vicente, quien busca su Verdad (Vera), desde la condición de víctima y resistencia.

Robert va habitando pieles para tejer la propia, esa que carece, porque no encuentra otra manera de recubrir el inmenso vacío que lo constituye. Un vacío tan negro y hueco como la boca del saxo llorón de la fiesta en la que (la) Norma se pierdephoto-La-Piel-que-habito-2010-18

la-piel-que-habito-poster Robert es el del afiche del film, está al rojo vivo, de espaldas, carece de piel y la busca desesperadamente en los demás, una piel que sea resistente al dolor. Él mismo lo enuncia abiertamente en la conferencia “el rostro es lo que nos identifica” y a continuación lo vemos de espaldas, como escondiendo precisamente eso que nos identifica, y cuando volvemos a verlo de frente tras de sí, en la pantalla, se reproducen rostros horrorosos que poco a poco, tras injertos y operaciones, van adquiriendo un nuevo semblante, una máscara amable, presta a sociabilizar. Es que esos rostros junto con el aparentemente verdadero de Robert son los reales, los que van a ir apareciendo tras sus vínculos, insinuaciones e indicios. 

Robert es pura apariencia, una máscara que lo define en su extrema y redundante pulcritud y asepsia –siempre que aparece tan insistentemente un extremo sospecho la presencia socavada del otro- que se completa con el otro opuesto, con Zeca, el tigre, su hermano brasileño. Zeca es la parte animal de Robert, la explícitamente asquerosa, roñosa, quien abre las puertas de la líbido sexual perfectamente encerrada en Robert. Si Robert carece de piel, a Zeca le sobra –el disfraz de tigre-. Recién a partir del abuso de Zeca hacia Vera, Robert puede abrazarla y desearla. Zeca abrió la puerta del encierro de Robert. La piel que habito 3

 Ambos son la cara y seca de una misma moneda, la moneda de la carencia y el desprecio.

Hay algo de verdad contundente en el rechazo de Norma por su padre, una verdad que podrá emerger solo si jugamos a completar a Robert mediante los indicios que la película nos ofrece.

Si sumamos los rostros que se agazapan tras de Robert en la pantalla de la conferencia, la máscara que lo deforma cuando rapta a Vicente, el horror que despierta en su hija (¿loca?), somos nosotros quienes debemos reunir los elementos y decidir quién es Robert, y esto, en mi opinión, es lo más interesante de la película.

Porque se trata de un film “agujereado” –como me gusta nombrarlos- que necesita de nosotros para que llenemos sus huecos, para que completemos sus sentidos.

Por supuesto Robert fracasa en su búsqueda, todos a su alrededor mueren. No sólo no encuentra una piel resistente al dolor, con la que cubrirse, sino que su experimento, su criatura, termina por aniquilarlo dejándolo aún más desnudo y definitivamente de espaldas.

images Vera va emergiendo poco a poco desde Vicente y para que esta mutación sea posible Robert somete al muchacho a una completa deshumanización para comenzar desde allí, desde la animalidad rasa, a construir su artificio.

Vicente logra a partir de un profundo trabajo espiritual aceptar a Vera pero esto requiere de un viaje sinuoso y no carente de resistencias.

Hacia el final, ya plenamente verificada le dice a su madre “soy Vicente” y este enunciado tiene una doble significación. La primera tiene por objetivo el reconocimiento de su madre y la segunda otorga la información sobre el reconocimiento propio, este soy yo, esto que ves realmente soy yo, Vera es Vicente.

Considero que realmente Vicente se había congraciado con Vera cuando se lo enuncia al colega de Robert, pero esta aceptación era para satisfacer a Robert, era para el otro.

A partir de la irrupción de su foto en el diario Vicente se recuerda a sí mismo en su propia identidad, recupera su Yo y con él su historia, su familia, su subjetividad.

A partir de aquí sostengo que Vicente asumirá a Vera para sí mismo, para su propia mirada. Vera también muta, es un objeto que deviene Sujeto, cuando lo hace por decisión propia, con deseo propio y es aquí cuando Vera se convierte en la Verdad de Vicente, preanunciada mucho antes de ser secuestrado cuando vemos a Vicente armando sus maniquíes dentro de una cabeza de mujer hecha de alambre dorado. Sin embargo, ambas cabezas, la de Vicente y la del maniquí dorado, miran en sentidos contrarios, aún no hay una verdadera identificación entre ambos. Hacia el final, cuando Vera/Vicente baja del taxi que la/o llevó al local de su madre, vemos en la vidriera un vestido rojo que se fusiona con el reflejo de VV, se fusionaron, ambos son uno, la paz espiritual ya puede dejar de funcionar como arma antipánico para descansar sobre la certeza de saberse uno. A3911A4CA2674C58799D7A62262D1B4C 1152 663

 

 

 

 

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11 octubre 2013 5 11 /10 /octubre /2013 16:41

Y el durazno partido,
ya sangrando está, bajo el agua...

 

Por Gisela Manusovich

 ¿Quién es el ausente de Ausente? En un plano superficial, en el plano de la historia, es el alumno quien está ausente cuando el profesor toma lista. images2.jpg

Sin embargo hay ausencias más significativas en la película.

Creo que el verdadero ausente es el profesor de sí mismo, o de su deseo, que es muy parecido.

El lo sabe, aunque de manera inconciente, cuando habilita de forma inperceptible y silenciosa la intromisión del alumno a su casa, a su vida.

El chico se hace presente y con él el deseo en el profe.

ausente_poster.jpg Comenzar esta historia desde el cuerpo fragmentado y erotizado del alumno es para mi comenzar desde la subjetiva del profe, que como indica sutilmente el afiche de la película, el chico ya fue elegido, puesto en foco, por la mirada aterrada y a la vez deseante del profe, ahí se produce la habilitación, en el espacio paratextual, en el afiche, para luego comenzar la historia con la aparente invasión del chico que en opinión personal se convierte en una respuesta hacia la demanda quizás inconciente del profesor.

Cuando el profe elije al chico lo objetualiza, lo cosifica, lo constituye como su objeto de deseo, luego este objeto se recubrirá de algo más, algo perturbador e inquietante, las partes se reunirán para devenir en un sujeto, en el blanco –apellido del alumno- del deseo de Armas, el profe.  

Se hace interesnate que todo transcurra alrededor de una pileta, precisamente allí donde la desnudez y el erotismo dan el marco perfecto para que la tensión erótica que yace en el fondo pugne por salir a flote.

A su vez, a la novia del profe, la vemos por primera vez maquillándose en el espejo, pero no la vemos a ella sino su reflejo. Porque esto es lo que es en la vida de Sebastián Armas, un reflejo, una ilusión, un maquillaje del amor, de la pareja.

Hay un elemento que estructura el relato de manera circular. Los vidrios rotos friccionan la acción en un principio y son la excusa narrativa del alumno para llevar a cabo su plan, también el profe rompe una ventana y se lastima con los vidrios para entrar a la pileta en su estado de embriaguez amorosa.

Los vidrios es aquello que desde el principio ya está roto, es el deseo habilitante del profe que permite al alumno inventar su historia pero sólo cobrarán su verdadero significado cuando el profe mismo los haga estallar, esto es, cuando lo haga de forma conciente, cuando el deseo lo desborde y sea incontrolable, y por lo tanto lo haga sangrar. Es el tipo de amor que hiere, sangra y duele para señalar lo vital, el movimiento, el deseo que ahora apareció y grita presente!.

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8 octubre 2013 2 08 /10 /octubre /2013 18:52

Por Ana Gualdoni

descarga La Nana es una película social - patronal, que describe las diferencias de clases en Chile, aunque su director lo niegue y diga: “Sólo muestra lo que yo viví en casa de niño, cuando convivía con una criada de puertas adentro de mi casa".

Es común ver en el cine latino-americano innumerables muestras de lo que es vivir dentro de una urbanización de gran poder adquisitivo, con criadas y vigilantes armados, separados del mundo exterior y una marcada diferencia social entre los patrones y los empleados.

La primera parte de La nana es fascinante, sin preámbulos, ni adornos,  nos introduce en la rutina de Raquel, quien luce no sólo agobiante sino horrorosa (casi como un gorila enjaulado),  teniendo una relación enferma con quienes la contratan como una pariente a sueldo. images

Esos parientes o  miembros de la familia, que en realidad no lo son, ¿aleja o acerca a las clases sociales? Mi primera impresión es que construyen un cerco vidriado donde se ve a través de él, pero no se pueden tocar, ni mezclar, pero si imitar o copiar como cuando Raquel se compra un suéter igual que el de su patrona.

Raquel vive las 24 horas en una casa que no es suya, pendiente de las necesidades de una familia a la que conoce en todas sus miserias, pero con la que no tiene real confianza, pero si puede ejercer el poder que ellos mismos le dejaron asumir por comodidad de la patrona y ausencia del patrón.

Raquel, la amargada e introvertida nana de la casa, con quienes ha trabajado por 23 años, ve peligrar su puesto cuando éstos desean contratar a una nueva empleada que le ayude.

catalina-saavedra-e-mariana-loyola-in-un-immagine-del-film- Hay tres empleadas que van a confrontarse con Raquel. La primera, a través de la sumisión; la segunda, a través del enfrentamiento violento, y la tercera (Lucy) sufre los maltratos de Raquel, aunque no la juzga, sino que le muestra cariño. Eso rompe la barrera, se abren sus emociones y entra aire y luz en esta nueva etapa en la vida de Raquel.

Lucy, una mujer de provincia que logrará penetrar la coraza de Raquel, reparando algunas zonas oscuras, ambiguas y monstruosas que habrían hecho de La Nana en su infancia y adolescencia una mujer llena de conflictos emocionales.

 

En la segunda parte de La Nana es clara la resistencia a hundir el dedo en la llaga que la primera parte expone con notoriedad. Todo lo contrario se pasa del afilado retrato del grupo social  tétrico y del bosquejo de mujer solitaria, celosa y posesiva, al de una nueva niñera,  con una nueva postura  frente a la vida y que acaba por conmover al espectador.

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17 septiembre 2013 2 17 /09 /septiembre /2013 20:05

Inocencia Interrumpida

Por Paula Murga

descarga Raquel es “La Nana”, una persona austera, seria, primitiva, intimidante y reservada. El único objetivo claro que tiene en la vida es llevar adelante, como viene haciéndolo desde hace 23 años, la organización y limpieza de la gran casa de los Valdés. Una familia de la alta sociedad chilena, compuesta por un matrimonio y sus 4 hijos.

Solitaria y obsesiva, La Nana es la primera en levantarse a las 6 de la mañana y poner en marcha el hogar. Además, es la que conoce cada una de las mañas y solicitudes de los integrantes de la familia. Su habitación es casi un reflejo de su vida, ordenada, limpia; y a la vez vacía y fría. Adornada con muñecos de peluche, es el reflejo de esa niña que no termina de crecer.

Al cumplir 41 años todo cambia en la vida cotidiana de Raquel, cuando Pilar, la señora de la casa, le avisa que contratará a otra nana para que le ayude con sus tareas del hogar. Ella no acepta esta decisión, la siente como una amenaza y hace todo lo que está a su alcance para impedir, una y otra vez, que personas ajenas a la familia rompan con la estructura y la rutina de su previsible vida. images

La “niña caprichosa” que habita dentro suyo se apodera de sus actos cada vez que improvisa alguna “maldad” para la nueva nana. Por ejemplo, cuando hacer desaparecer al gato tan querido por la hija mayor, Camila, quien había dejado a la mascota al cuidado de Mercedes, la nana peruana que llega para intervenir en sus planes de organización hogareña. O bien, cuando en tres ocasiones distintas cierra la puerta y deja fuera de la casa a las nanas sucesivamente impuestas por su patrona.

Todo vale a la hora de echar a las nuevas “invasoras” y quedar nuevamente sola, aunque exhausta, en la casa de los Valdés. Los reiterados dolores de cabeza y mareos que sufre Raquel manifiestan su estado de estrés, angustia y sus deseos contenidos, como una bomba de tiempo que puede estallar en cualquier momento, si no realiza un cambio trascendental en su rutinaria y autómata vida.

catalina-saavedra-e-mariana-loyola-in-un-immagine-del-film- Pero todo cambia en el universo de Raquel, cuando aparece en escena Lucy, una nana pueblerina, fresca y desprejuiciada que ama la libertad. Esa joven representa todo lo opuesto a Raquel y sin embargo es la única que puede verla como un par, una mujer con sentimientos y emociones.  Es la que le abre una puerta al disfrute, a la risa y al mundo. Le hace sentir su cariño y comprensión, y poco a poco, va despertando en Raquel un vínculo de amistad que hasta ese momento desconocía.

Así, Lucy logra que Raquel rompa con esa estructura rígida y organizada que la aprisiona. La amistad le enseña a la agotada nana a romper el cascarón que la contiene y el encierro de esa casa laberíntica, para comenzar a vivir su propia vida. Le muestra que tiene alas para volar, y descubrir un universo distinto, donde el disfrute, el placer y hasta el amor con otro hombre pueden ser posibles.

A través de Lucy, Raquel crece, y si acaso Lucy decidiera partir, La Nana continuará como ama de llaves y nana de la familia Valdés, pero desde otro lugar.  Habrá cambiado la manera de ver y de vivir su vida. Tendrá su tiempo de disfrute, contacto con el exterior, sonreirá más seguido, y habrá aprendido a asumir que nada es para siempre sin que ello sea algo negativo, porque descubrió otro mundo atravesando el muro de la casa de los Valdés.

En resumen, el director Sebastián Silva, en esta película de bajo presupuesto y con planos en constante movimiento, nos habla sobre la amistad, el aprendizaje, el crecimiento personal de la protagonista cuando cambia su forma de ver la vida. Muestra también el poder inherente a la organización de un hogar, situándonos en un contexto familiar que es representativo de la diferencia de clases sociales existente en la sociedad chilena.

Silva nos deja ver también que la rutina y el trabajo en exceso pueden llevar a una ¿involuntaria? alienación donde la pérdida del interés por el otro y por el mundo puede acabar con la alegría, el goce, y las ganas de vivir, convirtiendo a una persona en un autómata. nana04

 

Sin embargo, el director, nos recuerda que siempre hay una esperanza, un cambio; que todo puede transformarse y que el disfrute y la alegría pueden ser moneda corriente, si uno se lo propone. Sólo hay que ponerse los auriculares y echarse a correr al mundo.

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23 agosto 2013 5 23 /08 /agosto /2013 15:39

Free as a bird

Por Laura Oroña

descarga Raquel es como uno de esos bellos pájaros encerrados en uno de los tantos cuadros y papeles tapices que decoran la casa en donde se desarrolla esta película: son libres, tienen la capacidad de volar, pero no lo saben, o no conocen cómo. Y prefieren la seguridad de una bella jaula a la incertidumbre del mundo exterior.

La nana está encorsetada en su traje y en su rol, y su vida empieza y termina en la misma habitación y con la misma rutina, día tras día. No hay cambios trascendentes ni radicales que hagan peligrar la monotonía de su vida. Hasta que el exterior irrumpe en la casa y en su vida, en la forma de tres niñeras que vienen a ayudarla en sus quehaceres diarios. 

Al igual que la institución de la iglesia católica (representada por la señora de la casa), que rechaza de plano todo lo externo que pueda venir a poner en jaque el sistema establecido, Raquel le cierra, literalmente, la puerta a todas las niñeras nuevas. Las deja afuera, y no les da la oportunidad de mostrar que hay maneras diferentes de hacer las cosas, y que por más que sean diferentes, no necesariamente son malas.

Toda la angustia que carcome internamente a Raquel se manifiesta externamente en jaquecas terribles, que trata de combatir con el consumo compulsivo de analgésicos, como si con un dedo se pudiera tapar el sol. Cree que el malestar que la aqueja puede esfumarse limpiando una y otra vez aquello que esta impoluto, porque “aunque no se vea sucio, no significa que no esté sucio”. nana04

Y eso es, precisamente, lo que sucede en esta casa: aunque veamos una familia perfecta, no significa que lo sea. El marido es un personaje ausente cuya pasión son los barcos a escala y el golf, y la señora de la casa pasa por alto el comportamiento irreverente y las maldades de Raquel hacia Camila para no tener que enfrentar la dura realidad.

Todo cambia para Raquel cuando llega Lucy, que con su naturalidad y espontaneidad va a mostrarle a Raquel que vivir la vida más alla de ser la nana no está mal, no es un pecado. Así como no lo es el sexo extramatrimonial ni un topless en el medio del jardín.

 

catalina-saavedra-e-mariana-loyola-in-un-immagine-del-film- Y al abrirle la puerta a Lucy, Raquel se descubre como persona y como mujer, deja atrás la niña que tiene miedo a crecer y empieza a andar un nuevo camino, siguiendo las huellas de su mentora Lucy, quien le indicó la dirección a seguir, pero le soltó la mano, para que, de una vez por todas, se anime a caminar sola.

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