Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog
24 enero 2013 4 24 /01 /enero /2013 19:37

El Cine en la Mirada 2013

presenta:

 

gafas-cine.jpg

 

 

"Ponete las gafas y vení"
4 clases muy intensas


Análisis del Film 

Los martes 19 y 26 de febrero y 19 y 26 de marzo de 19 a 21 hs.

Arancel total $250.
Sarmiento 2210 1º B. Capital.
(con aire acondicionado)


Vamos a trabajar en 4 clases con un método muy concreto de análisis.
Iremos gradualmente utilizándolo sobre películas de todas las épocas.
La idea es que puedan apropiarse de este método y sirva para el análisis de cualquier discurso fílmico o audiovisual.

Coordinación Lic. Gisela Manusovich



No se requiere conocimiento previo.

Por cuestiones de capacidad espacial la asistencia al curso podrá efectuarse

sólo mediante reserva previa solicitándola a este mail:

elcineenlamirada@gmail.com

 

Repost 0
Published by gisela manusovich - en CURSOS
Comenta este artículo
29 octubre 2012 1 29 /10 /octubre /2012 23:58

Gracias a todos por una velada tan emotiva.

¡Esta es la continuación de una gran amistad!

DSC08869.JPG

Repost 0
Published by gisela manusovich - en CURSOS
Comenta este artículo
26 octubre 2012 5 26 /10 /octubre /2012 19:14

AMAME TIERNAMENTE

Por Enrique L. Sánchez

¿Se puede vivir como Elvis? ¿Se puede morir como Elvis?

el-ultimo-elvis.jpg

Carlos ha decidido SER Elvis. Se ha ido impregnando de su esencia. Es Elvis en el escenario, pero también en su vida cotidiana Rebautiza a su mujer y le da a su hija el nombre de la de Elvis, llegando incluso a denominar con este nombre a su auto, un viejo Fairlane (de la época) émulo del mítico Cadillac dorado del mismísimo Elvis.

Y para emular su vida (y su muerte) no ha elegido al Elvis glamoroso, rodeado de fans, de físico esbelto y pelvis provocadora. No, ha elegido ser el Elvis del final, obeso, adicto y desbordado en su vestuario y en su vida, pero a la vez mesurado en sus canciones, totalmente alejado del rock’n roll de los ’50.

el_ultimo_elvis_1_full.jpg Este Elvis se desgarra en cada canción, va dejando jirones,   de su vida entre las luces de un bingo pobre reflejo  un espejo deformado, de los rutilantes casinos de Las Vegas, donde cantaba el otro Elvis . Y en realidad, quizás todo lo que vemos sea una imagen deformada de su propia realidad, como esos espejos de los parques de diversiones  que agigantan o aplastan la figura.

Este Elvis no tiene zapatos de gamuza azul, pero se rodea de azul (y vive, como en la canción de Modugno “de azul, pintado de azul” que alguna vez cantó (Volare, 1958), pleno de melancolía.

Este Elvis quiere que lo amen. Necesita que lo amen, y busca amor en su mujer, su hija, su madre… Busca que lo amen tiernamente. Pide y promete amor cuando en su último acto, desgarra esa “Melodía desencadenada”, en la que promete volver y pide que lo esperen. El-ultimo-Elvis-1.JPG

Y la muerte lo alcanza tal como lo soñó, en la casa de Elvis, en el corazón de Memphis. Todo lo demás ya no cuenta. Es solo un fantasma de Elvis que se esfuma en el eco de la canción.


Repost 0
Published by gisela manusovich - en TRABAJOS DE ALUMNOS
Comenta este artículo
17 octubre 2012 3 17 /10 /octubre /2012 23:21

¿EL HOMBRE DE AL LADO, DE AFUERA O DE ADENTRO?

Por Vanesa Markiewicz 

¿No te pasa a veces que te sentís como si fueras otra persona? Quizás de tanto intentar estar en sintonía con  alguien dejas de ser vos mismo para convertirte en alguien extraño, ajeno a vos, que pretende agradar a quien, si verdaderamente fueras vos mismo, preferirías apartarlo de tu vida.

EL-HOMBRE-DE-AL-LADO1 Hay personas que no sólo en estos momentos incómodos con gente poco deseable aparentan ser un “otro” agradable, sino que hacen de éste extrañamiento una forma de vida, una vida que viven solo para aparentar ser interesante, o despreocupado, o mediocremente feliz. Hay personas cuya artificialidad verdaderamente llega a asustar, personas pedantes que tienen como pilar su propia fachada,y a las que crees que nunca vas a llegar a conocer del todo.

Leonardo es una de estas personas, revestido de un revoque tan bien pintado que si fuera una pared, te darían ganas de hacerle un grafiti. Pero a medida que la película avanza entendés que una vida tan fría y vil como la que lleva, no puede ser otra cosa mas que una coraza que utiliza contra el mundo, hizo de su casa su propio campo de fuerza que lo aleja de todos, pero que también y paradójicamente, lo pone a la vista de todos… el problema aparecerá cuando sea él mismo el que quiera invadir su “privacidad”.

Las mascaras llegan a asfixiar, eso no se puede negar, tu verdadero “yo” contenido, siempre tiende a tirar abajo la careta de condescendencia que te ponés cuando estas cansado de “gustarle” a la gente, o de aparentar que todo está bien, cuando por dentro hay alguien que quiere gritar.

Dentro de Leonardo hay alguien que quiere gritar, que quiere tirar abajo la fachada golpeando desde adentro, que quiere escaparle a esa asfixia para “atrapar unos rayitos de sol” de ese exterior que se le niega. Víctor representa este Leonardo asfixiado con ganas de salir, con ganas de gritar, bailar, reír y hasta en algún punto, intimidar de verdad.

Desde los créditos se nos muestra el trabajo insistente, molesto e impertinente de “alguien” abriéndose paso desde la oscuridad, ¿el objetivo es mirar, o que lo vean?

La molestia de Leonardo es contagiosa, a nadie le gusta que tiren abajo un revoque, a nadie le gusta que dejen al desnudo sus ladrillos, su cemento, sus oscuridades. Todos pueden verlo desde edificios cercanos, miles de rostros y turistas anhelantes de historia pueden pasar frente a su casa, sacar fotos y marcharse con el recuerdo de una fachada, porque es precisamente lo único que Leonardo quiere dejarnos, una foto cuidadosamente construida de su apariencia inteligente. Su profesión misma nos habla de esto, vive para diseñar estructuras que otros puedan disfrutar. El problema claramente no son los edificios cercanos que diariamente lo observan, o los turistas ansiosos carentes de prudencia; el problema, desde el principio, es él mismo. Cuando Víctor irrumpe en su vida, realmente será un problema… la tan trillada frase: “cuando la conciencia te persigue”, no podes vivir tranquilo. Cuando su “yo” contenido finalmente le abre un agujero a la máscara y se deja ver, a toda costa intentará neutralizarlo, taparlo, devolverlo a la oscuridad de la que no debería haber salido.

Víctor es este Leonardo amenazante, en más de una ocasión lo amenaza de muerte “en chiste”. Claramente nadie puede vivir sin una fachada, pero lo que quiere Víctor, es convivir con Leonardo, no dentro de su casa, sino a través de una ventana por la que cada tanto se lo mire… por eso lo que hace es una ventana, y no una puerta. Lo que quiere matar es esta vida inútil en la que tan cómodamente parece que vive.

Analicemos un poco la luminosa casa de Leonardo, con tantos espacios, con tantas ventanas, con tantas vidas. Dijimos antes que su casa es su propio fuerte, su coraza, su protección. Es su propia personalidad abismada por doquier, dentro de ella, o mejor, a través de ella podemos ver como se relaciona también con los demás.

Con su mujer siempre se nos lo presenta de algún modo fragmentado, una relación tan artificial como su propia vida. La encontramos por primera vez compartiendo su cama, cuando detrás de Leonardo solo podemos ver un rostro partido y fuera de foco.

En la escena que sigue los divide el marco de una de sus ventanas (las ventanas de Leonardo). En otra escena en la que se lo (semi) muestra preparando la cena, el modular flotante ocupa el lugar en el que debería estar su cabeza mientras dialoga con su mujer. Trabajando sobre el escritorio con sus computadoras nuevamente solo podemos ver partes de los dos, como completando un rostro extraño.

Siguiendo la idea de que ésta casa representa por entero lo que es esta vida artificial que se construyo, se puede entender perfectamente éste matrimonio, una relación desenfocada, dividida y tan muerta como la madera de los muebles que sustituyen su rostro.

Con su hija la vemos comunicarse de dos formas distintas, y esto es muy interesante. Dentro de su “casa” traba con ella una conversación clave. Vemos a Lola de frente, aparentando escucharlo con uno de sus oídos, pero mirando todo lo que hay para ver de su papá dentro de ésta casa. Retazos circulares y caricaturizados que de alguna forma extraña e hipócrita intentan comunicarse con ella, sólo eso. elhombre7

La escena es muy distinta cuando es Víctor quien encuentra una manera de “hablar” con ella. Lola no quiere una fachada ridícula, Lola quiere descubrir lo que hay debajo y divertirse con algo tan simple y vulgar como una caja amueblada de frutas y galletitas. Ya la música no cubre a su padre, sino que es ella la que añade risas y sonido a una obra dedicada sólo para ella, en Víctor está el verdadero “yo” con el que Lola quiere comunicarse y dedicarle su alegría.

Todos los golpes y ruidos  que lo despiertan de este letargo aberrante vienen desde adentro. Hay un Víctor interno que se quiere escapar, que lo desafía, lo persigue y lo incomoda. Cuando lo vemos sentado en la silla de su escritorio, tapándose los oídos, tratando de sofocar los ruidos, pareciera como si estos realmente salieran de adentro de él mismo… escapando cada tanto cuando los deja en libertad.

Leonardo está en una lucha consigo mismo que sólo va a terminar cuando uno de los dos muera, y es (oportunamente) en el final de la película donde se resuelve esta contradicción. Lamentablemente la cobardía le ganará una vez más y dejará morir a ese ser interior que había llegado para salvarle la vida a su hija, y hasta incluso a él mismo.

Víctor cae, y vuelve a la oscuridad de un hogar que con una nueva piel cicatrizada se recubre. De esta herida no van a quedar huellas.

el hombre4 En la última escena nos quedamos dentro de Leonardo, una vez más asfixiado y reprimido, por lo menos hasta que  otro  vecino interior se canse de esperar y abra una nueva ventana.

 

Repost 0
Published by gisela manusovich - en TRABAJOS DE ALUMNOS
Comenta este artículo
9 octubre 2012 2 09 /10 /octubre /2012 20:18

Mi pasado me condena

Por Laura Oroña

This-Must-Be-The-Place1.jpg

Tal como la estructura de la canción que le da título, donde el bajo y la guitarra repiten la misma melodía durante toda su duración, esta película nos muestra a un personaje que gira sobre sí mismo, y que no puede escapar de su pasado y de lo que fue (o lo que no fue). Hasta que algo lo obliga a emerger de su letargo y a hacer un giro de 360 grados sobre si mismo.

Cheyenne se mueve lento y pesado como un caracol, tal como nos muestra esa imagen inicial del Estadio de Futbol de Dublin, que se asemeja a la concha que carga el molusco. Y al igual que el caracol, se nos presenta como hermafrodita: tiene tanto de hombre como de mujer.

Se cubre con capas de maquillaje, ropas de cuero, bijouterie y barniz de uñas; todo  este disfraz lo aprisiona y, a su vez, lo protege del mundo exterior, de tener que enfrentar la realidad que lo rodea. Al igual que el cono que protege a su perro, que evita que este autolesione, la misma función cumple su vestimenta. Es una coraza ante la realidad. Y es a su vez su prisión personal.

Y la realidad de Cheyenne es que carga con un pasado de culpa, por haber abandonado a su padre, por haber ocasionado indirectamente la muerte de dos fans, y por cuestiones relativas a Tony que desconocemos. La culpa es ese carro de compras, esa valija de viaje que lo acompañan durante toda la película y a los que no abandona hasta el final del trayecto. this-must-be-the-place04.jpg

Su vida no tiene significado alguno en el presente, está vacío de proyectos y de deseos. Al igual que esa pileta en el patio de su mansión. Y ese vacío fue reemplazado por una ira y un enojo, también atrapados por ese traje de cuero y escondidos bajo los lentes negros. No es casual que el espacio de la pileta sea usado para practicar un deporte violento, en el que nunca gana.

Un día, el pasado irrumpe en la monótona vida de Cheyenne. Su padre se está muriendo y tiene que viajar a despedirlo.

Muy a su pesar, parte de su hogar dejando a su mujer por un tiempo indeterminado. Esa mujer que cumple el rol masculino, que es la que apaga el incendio y mantiene el caos bajo control, sin la cual probablemente Cheyenne nunca podría haber superado su vida de excesos y descontrol.

Una vez que vuelve a su primer hogar, se entera de que su padre ha dedicado también gran parte de su vida a perseguir su pasado, aquel torturador nazi que lo humilló en el campo de concentración y al cual se dedicó a hostigar durante el resto de sus días. Y es misión de Cheyenne ahora encontrarlo y castigarlo, como una forma de redimirse por haber abandonado a su padre, y también por aquellos fans a los cuales ni siquiera puede ir a prestar sus respetos al cementerio.

This-Must-Be-the-Place-539x360.jpgEn el viaje que emprende hay un punto de inflexión. Un momento en el que nuestro personaje se amiga con su pasado. Y es cuando conoce a Rachel. Deja de lado sus miedos, se desnuda y confiesa su arrepentimiento por no haber hablado con su padre por 30 años. El maquillaje abandona su rostro, vuelve a agarrar una guitarra para tocar This must be the place. Y a las afirmaciones del niño, de que la canción era obra de Arcade Fire, saca a relucir la verdad y los orígenes de la misma: es de su amigo David Byrne. Literalmente, se zambulle de lleno, a tal punto que le compra a Rachel y a su hijo una pileta y la llena con agua. Y sonríe, con auténtica felicidad, por primera vez en la película.

Y es casualmente Rachel quien lo reconcilia con su pasado, siendo la nieta del torturador de su padre, y quien lo guía, inconscientemente, a su próximo destino, un pequeño pueblo en Utah. Una vez allí, conoce al inventor de las rueditas en las valijas. Y su emoción al conocer este hecho, aparentemente trivial, es inmensa. Es aquella persona que le ha permitido alivianar la carga de su culpa, haciéndola más liviana y tolerable durante todos esos años.

Es este hombre quien también lo guía a la morada de Aloise Lang, el torturador de su padre, al cual le perdona finalmente la vida, pero lo despoja de toda su ropa y sus defensas, al dejarlo desnudo sobre la nieve, en el medio de la nada.

Y finalmente, habiéndose reconciliado con su pasado y dejando atrás la eterna adolescencia en la que vivió los últimos 30 años vuelve, liberado de su culpa y sin nada que ocultar detrás de unos lentes de cuero y anteojos negros. Es un hombre nuevo, sin dejar de ser el mismo. Tuvo que cruzar un océano y viajar kilómetros y kilómetros para descubrir que la respuesta estaba escondida bajo una gruesa capa de maquillaje. Solo se necesitaba tiempo para que saliera a flote.

Repost 0
Published by gisela manusovich - en TRABAJOS DE ALUMNOS
Comenta este artículo
21 septiembre 2012 5 21 /09 /septiembre /2012 16:38

LAS  ACACIAS: Canción del Jangadero

Por Enrique Luis Sánchez

Jangadero...jangadero
mi destino sobre el rio es derivar
desde el fondo del obraje maderero
con el anhelo del agua que se va.

Las-Acacias Rubén es un jangadero, que lleva su jangada ruta abajo, siguiendo al río. Los años y los kilómetros lo han ido encalleciendo, y se ha entregado a su destino, derivar, siempre derivar.

Casi es otro tronco más de la jangada: los surcos de su rostro reproducen la superficie rugosa de los árboles, y sus brazos y sus manos se aferran como ramas al volante del camión.

Rio abajo voy llevando la jangada
rio abajo por el alto Paraná
es el peso de la sombra derrumbada
que buscando el horizonte bajará.

las-acacias-16300.jpg Siempre ha sido un navegante solitario, sin más compañía que el camino:

Banda a banda, sol y luna, cielo y agua
espejismo que no acaba de pasar

Y así ha sucedido siempre, ida y vuelta, hoy la selva y el río, mañana la montaña. Día a día. Año a año.

piel de barro, fabulosa lampalagua
me devora la pasión de navegar.

las-acacias-acac_01ca.jpg Y de pronto, un día cualquiera se suben a su jangada Jacinta y Anahí.  Y ya no está solo en el río.  Sin que se dé cuenta, alguien más comparte su tronco. Alguien como él, a quien la vida también taló y arrastró lejos de sus raíces, y entonces son tres almas solitarias que se buscan, que reconocen que se necesitan y que pueden navegar juntos, como los troncos de la jangada.

Jangadero...jangadero
mi destino sobre el rio es derivar
desde el fondo del obraje maderero
con el anhelo del agua que se va.

Repost 0
Published by gisela manusovich - en TRABAJOS DE ALUMNOS
Comenta este artículo
19 septiembre 2012 3 19 /09 /septiembre /2012 16:12

La llegada

Por Paula De Giacomi

Las-Acacias En la primera escena de Las Acacias vemos un bosque, una luz entre las copas de los árboles y un ruido (a maquinaria) de fondo que parece desentonar con semejante paisaje. Un árbol se cae y la luz sigue atravesando todo el ambiente (a pesar de todo). Luego sólo se escuche el silencio.

Creo que esta primera escena metaforiza toda la película. Un mundo chico (la cámara parece “contener” en un pequeño segmento todo ese espacio) con una luz que lo atraviesa y un árbol (que a pesar de ser fuerte por naturaleza) se cae por algo que lo “atraviesa” y lo “derrumba”.

Rubén es ese árbol, duro, fuerte, pero atravesado por un historia y por una mujer que lo deja “caer” (pero caer en el buen sentido) ahí donde caer significa sonreír, jugar con un perro, peinarse, ser amable y poder proyectar una “luz” que ilumine, hasta cuando las cosas mueren o mejor dicho, “se transforman”. Y esta “transformación” de Rubén creo que es la clave de toda la película, o por lo menos es donde elijo centrarme para mirarla, desde esos ojos expresivos que tanto lo caracterizan. las_acacias_plano-lateral.jpg

La primera vez que lo vemos a Rubén no tiene rostro, o su cara esta “escondida” detrás de un espejo  borroso (su propia imagen) y esto lo define (por lo menos en la primera parte de la película). Un hombre escurridizo, solitario, que le cuesta mirar a los ojos y mostrarse de “frente” (en muchas escenas la cámara lo muestra de perfil).

Rubén lleva una “carga” (como todos, claro) pero la de él parece ser bastante pesada. Son esos troncos que trasporta que se irán transformando con el tiempo (y también gracias a su viaje) en algún mueble rústico de una casa familiar, o en algún adorno creado por un artesano. Rubén transporta esa transformación de algo duro y muerto, que luego será algo nuevo y con “vida” (como le sucederá a él mismo).

ACACIASOBTUVO-CAMARA-ULTIMA-EDICION-CANNES_CLAIMA20110819_0.jpg Su camión (que aparece también en la escena en donde se presenta el personaje) es una extensión de él, un hogar de transición, de viaje, de cruces, de rutas y es lo que finalmente lo llevará a “destino”. Es un espacio reducido e incómodo (quizás como su vida) pero donde parece tener todo lo que necesita (su mate, sus cigarrillos, el agua y hasta los recuerdos de un pasado guardados en la guantera).

Al principio todo parece estar en orden y acorde a su rutina de trabajo, un camino conocido y las mismas señales de la ruta que tantas veces habrá recorrido. En una pasada rápida por el baño el director nos muestra una cicatriz, una herida profunda del personaje que dejo una “marca” rodeando su espalda, con la cuál cargará el resto de su existencia.

Apoyado en su inseparable compañero (el camión) Rubén espera (y nosotros también con él).

Detrás de los autos (del “otro lado”) de la carretera vemos a la distancia a una mujer diminuta (por lo menos en un comienzo) también “cargada” con varios bolsos y bultos. A medida que se acerca nos damos cuenta (nosotros y Rubén) que uno de esos “bultos” tiene vida.

A partir de ahí todo irá transformándose, mutando de a poco, aunque al principio con cierta desconfianza, con miradas de “reojo”, con el ceño fruncido y un clima tenso y distante, como los largo kilómetros que les quedarán por recorrer en las próximas horas. las-acacias--para-mi-.jpg

La mujer hasta ese momento no tiene nombre (y mucho menos lo tiene ese pequeño “paquetito” que se esconde detrás de la manta rosa). Son dos desconocidas que invaden el mundo (simple) de Rubén.

 

A la mujer le cuesta trabajo subir al camión y él parece no darle demasiada ayuda, metáfora perfecta de lo que será la relación entre ellos en su primer momento; subidas difíciles, bajadas, bolsos, cargas, apretados, pero juntos. Y así comienza el “viaje”.

Entonces (de a poco) Rubén le “da una mano” a ella con su “carga” (lo vemos en la escena en donde él le lleva por primera vez los bolsos luego de ser ella interpelada por los gendarmes).

Y las miradas empiezan a ser cada vez mas frecuentes (aunque pocas veces se cruzan) sólo los ojos negros y fijos de la beba (casi desafiándolo) sobre Rubén y esperando algún tipo de señal.

A mitad de la película sabemos que la mujer se llama Jacinta y que la beba se llama Anahí y el primer gesto amistoso de Rubén comienza casi a asomarse, tímidamente.

También en este momento aparece el objeto que enlaza la relación entre ellos, la tapa metálica del mate de Rubén, objeto “donado” por él para calmar el llanto de Anahí, y el mismo que en el final de la película tendrá (primero) el valor de “recuerdo” y (en un segundo momento) de “préstamos” para ser “devuelto” en el (tan esperado) segundo encuentro.

Así el “viaje” va evolucionando (cada vez más cerca de la llegada) pasando por la escena a la orilla del río, donde los vemos a los tres juntos mirando para “adelante” y dándonos la espalda a nosotros (dando la espalda a la cámara) como si lo que pasara entre ellos estuviera en un ámbito mas íntimo y ya no fuera de nuestra incumbencia.

 También el llanto de Jacinta, esa parte de su historia que trae encima como los troncos que trasporta Rubén, de una ausencia de padre, de un país desconocido y de un pasado que se va dejando cada vez mas atrás (como se ve en el espejo retrovisor del camión). Y las fotos de Rubén, que poco pueden dar cuenta de la historia con su hijo, sólo esas fotos en donde aparece un chico, una bicicleta y un hombre que nos cuesta reconocer en el rostro de Rubén. Y los celos y la ansiedad, y las risas y los suspiros que parecen pedir a gritos que las palabras salgan por sí solas, sin que le cueste la vida sacarlas... Y salen, cuando al final “apretan” demasiado la garganta y no hay cigarrillo que calme los nervios, cuando el “bueno” se repite como si nada de bueno tuviera esa despedida y cuando los troncos de Rubén sean dejados en el lugar indicado y pueda volver con el camión un poco mas vacío de “carga”, pero más lleno de vida.

Repost 0
Published by gisela manusovich - en TRABAJOS DE ALUMNOS
Comenta este artículo
22 agosto 2012 3 22 /08 /agosto /2012 14:37

Ayer vino Pablo Giorgelli a visitarnos al grupo de los martes.

Lo disfrutamos mucho.

Ya estábamos enamorados de Las acacias, ahora le tenemos un cariño especial.

DSC08660

DSC08654

Repost 0
Published by gisela manusovich - en CURSOS
Comenta este artículo
3 agosto 2012 5 03 /08 /agosto /2012 15:40

HUGO: AL COMPAS DEL RELOJ

Por Enrique Luis Sánchez

hugo.jpg

En HUGO todo es una metáfora del tiempo. Desde el comienzo, se nos muestran multitud de engranajes, algunos enormes, casi gigantescos (como los de los grandes relojes de la torre o el de la estación)  hasta pequeñísimos, como los del ratón a cuerda (todo parecido con un “mouse” es mera coincidencia…) y hasta el inspector depende de su engranaje para poder caminar y ejercer su función.

Hugo parece ser el dueño del tiempo: sin él, todo se paralizaría. Si Hugo no se encargara de los relojes de la estación, ¿cuál sería el destino de esos pasajeros, perdidos en el tiempo? ¿cuándo partirían los trenes? ¿cómo se sincronizarían los horarios de llegadas y partidas?

Hugo, en una clara actitud voyerista, vigila, controla, todo en la estación, y hace que todo funcione sincrónicamente.

En medio de todo esto, está el autómata, la preciada herencia del padre de Hugo, resultado de minuciosos diagramas y proyectos. Pero el muñeco no tiene alma, y el encuentro de Hugo con Isabel dará por resultado el hallazgo del alma (la llave con forma de corazón). Como en la canción de Pinocho, le colocan un corazón de fantasía y sonriendo, despierta (es notable la enigmática sonrisa  el autómata, que acompaña los movimientos de su cabeza). Y por fin, la magia del muñeco se confunde con la magia del cine, fundidas ambas en George Méliès: el inventor, el mago, el mecánico, el juguetero. hugo2.png

La invención de Hugo es en realidad es la invención de George… pero cuál? ¿el autómata? ¿el cine? …. Queda abierta la pregunta.

Repost 0
Published by gisela manusovich - en TRABAJOS DE ALUMNOS
Comenta este artículo
19 julio 2012 4 19 /07 /julio /2012 14:50

clublumiereEl concepto de "Cine de autor" que toma fuerza tras la crisis de Hollywood.

Repost 0
Published by gisela manusovich - en RADIO
Comenta este artículo

Presentación

  • : El blog de gisela manusovich
  • El blog de gisela manusovich
  • : El Cine en la Mirada es un blog para generar un vínculo más cotidiano con mis alumnos desde noticias, material y todo lo relacionado con el cine y el arte en general.
  • Contacto