Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog
10 junio 2012 7 10 /06 /junio /2012 21:25

DSC04316-copia-2.JPG

Te vamos a extrañar mucho.

Gracias por pasar por nuestras vidas y enseñarnos de la vitalidad, del honor y del amor.

Repost 0
Published by gisela manusovich - en NOTICIAS
Comenta este artículo
2 junio 2012 6 02 /06 /junio /2012 16:52

gruner.png

Eduardo Grüner es para mi La UBA.

Lo tuve como profesor en dos materias de mi licenciatura y ese privilegio marcó mi vida.

Desde allí acabé por amar el conocimiento, los mecanismos del pensar. A partir de Grüner entendí que la escritura académica no debía estar divorciada de la belleza, pero mayor fue mi sorpresa cuando confirmé que mucho menos del humor.

Su libro El sitio de la Mirada siempre fue mi referencia, mi faro. Es por eso que este blog lleva este nombre en su homenaje. Ahora, y como consecuencia de largas décadas de desidia y abandono, este Profesor y cientos más como él, son el emergente y síntoma de una estructura enferma que está por aniquilar nuestra Casa de Estudios tan amada. el sitio de la mirada

Comparto su carta pública y los invito a participar de la clase magistral que se desarrollará el viernes 8 de junio en la Facultad de Sociales para defender entre todos a Grüner y a aquello que representa, para mi: La UBA.

 

 

Carta pública a (todos) los miembros de  la UBA. Por Eduardo  Grüner

Compañeros, colegas, amigos, conocidos, “público en general”: 


El conflicto por los horriblemente llamados “jubilables” de la UBA podría estar alcanzando en las próximas semanas un punto culminante. Ya ha habido notas en los medios, programas de radio, circulan solicitadas y petitorios, hay miles de firmas en solidaridad con los afectados, y el 8 de junio se está preparando un gran acto bajo el formato de “clase magistral” a cargo de algunos / as afectados / as, deseablemente con presencia de los medios y de legisladores que votaron la Ley 26508 del año 2009, y que el rectorado desobedece con argumentos francamente deleznables.

Todo esto, sin embargo, con ser mucho, todavía no es suficiente. Ni siquiera todos los afectados, menos aún todos los miembros de la comunidad universitaria, no digamos ya la sociedad argentina en general –que es la que sostiene a la UBA con sus impuestos-, tiene una idea acabada de lo que se está jugando, de la ferocidad inaudita de esta embestida contra la mayor casa de educación superior del país (y probablemente del mundo: sí, del mundo , puesto que con nuestros 320 000 estudiantes ya somos más grandes que la UNAM, que tiene 14 veces más presupuesto que la UBA). La posible “liquidación”, por medio de una acción ilegal, de alrededor de 650 docentes de todas las categorías es una amenaza que de ninguna manera  pierde su vigencia por el hecho de que sus designaciones hayan sido precariamente renovadas hasta el 31 de julio. Más bien al contrario, esta “renovación” se vuelve harto sospechosa justamente porque  ha trascendido la promesa “extraoficial” de que luego se extenderá hasta el 31 de diciembre (y no al 31 de marzo, como es la costumbre académica): ¿por qué entonces no hacerladirectamente  hasta esa fecha (lo cual de todos modos sería improcedente, pues debería hacerse al menos por cinco años más)? ¿Se está especulando con un “retroceso” motivado en nuevas “esperanzas” que permita seguir con las acciones? En todo caso, es un método que bien puede calificarse de sembrador de terror: crea incertidumbre, nadie está seguro de si le va a tocar o no, etcétera. Y no son solamente los mayores de 65 años los que de pronto han sido sumidos en ese túnel de inseguridad: ya los que hoy tienen 63 o 64 tienen que ir poniendo “las barbas en remojo”.

Sea como sea, de lo que se trata es de un gigantesco ajuste, no solamente económico, sino integral. Ya sería suficientemente catastrófico que se lograra echar (porque eso es lo que es: un despido sin preaviso ni indemnización, disfrazado de “jubilación” forzada e –insistamos en esto- ilegal ) a la “materia gris” más probada y de mayor experiencia de la Universidad, hombres y mujeres en plena actividad productiva en los campos de la enseñanza, la investigación, la extensión y la transferencia de saberes de todo tipo, la publicación de libros y artículos, y a la cual se la maltrata y humilla de la manera más desconsiderada haciéndole saber vía Banelco que no existe más para la Universidad, después de haber servido lealmente a la UBA durante décadas, y sin considerar la situación particular de tantos de ellos / as que por la propia historia del país de la cual fueron víctimas (exilio, imposibilidad de trabajar durante la dictadura) no ha podido sumar los años de aporte necesarios para recibir una jubilación digna, o que aún sumándolos, y creyéndose “amparados” por una Ley (votada por unanimidad del Congreso de la Nación en 2009), no ha iniciado sus trámites de jubilación, con lo cual de un día para el otro y sorpresivamente se los deja en la calle en el más pleno desamparo –situación doblemente grave en las facultades “no profesionalistas” donde la mayoría de los afectados vive exclusivamente de la docencia-. Hasta la peor de las empresas privadas está legalmente obligada a dar un mes de preaviso y la indemnización correspondiente al empleado que despide.  La UBA, evidentemente, no.

Pero aún al margen de tales consideraciones “humanitarias”, esta política intempestiva atenta de manera brutal contra la normalidad del trabajo académico en general. Significa  el desmantelamiento de cátedras enteras, de equipos de investigación, de  colectivos de producción científica e intelectual en todos los campos del conocimiento. Vale decir: no se trata tan sólo de los directamente golpeados, lo que ya sería suficientemente grave. Es toda  la comunidad universitaria (docentes y estudiantes), es toda  la práctica vinculada a la creación de saber la que sufrirá un empobrecimiento desastroso.

Pero este es sólo un  aspecto. Este “ajuste” viene a sumarse a los tantos otros “ajustes” permanentes  con los que tenemos que convivir, y que en cierto modo hemos “naturalizado”: por ejemplo, la existencia de algo así como un 30 % de docentes de la UBA llamados ad honorem , que sostienen las “trincheras” de la enseñanza, y a los que se les hace el “honor” de permitirles trabajar sin cobrar un centavo (o sea, poniendo plata de su bolsillo para trasladarse, comprar libros y materiales y demás), en lo que significa de hecho un sistema de trabajo cuasi-esclavo; o la existencia, entre los que sí cobran un magro salario, de algo así como un 70 % de docentes “interinos”, no-concursados, vale decir “inestabilizados” por la desidia, el atraso o el desinterés (desinterés bieninteresado , en muchos casos) en el llamado y sustanciación de los concursos (vale la pena recordar que uno de los argumentos contra los “jubilables” que sí están concursados es que sus concursos están vencidos, como si su no renovación fuera culpa de las víctimas).

Es decir: bastan estos datos rápidos para advertir que la UBA es hoy la institución estatal con el índice más alto de precariedad laboral en todos los sentidos. Algo que debería ser absolutamente intolerable que ocurriera en cualquier lado –sobre todo en épocas en que tanto se nos señala la “recuperación de derechos”-, y con mucha más razón para una institución consagrada a la formación científica, intelectual y cultural de miles y miles de jóvenes que constituyen, también se nos dice, el denominado “futuro de la nación”.

Sin embargo –seamos sinceros con nosotros mismos- en general lo estuvimos tolerando. Aunque tenemos nuestras agrupaciones gremiales, nuestros sindicatos y nuestros ámbitos de reunión colectiva, la propia dispersión de nuestra presencia física en las facultades (que en sí misma es una consecuencia del “ajuste permanente”, ya que nuestros edificios no cuentan con los espacios adecuados, en muchos casos ni siquiera los espacios adecuados para trabajar ), sumado a que estamos obligados a correr de un lado a otro para juntar de manera dislocada el dinero para llegar a fin de mes, y a cierto “individualismo competitivo” característico de la naturaleza de nuestro trabajo –muchas veces solitario- ha provocado esa “naturalización” del desastre que estamos describiendo.

Pero estamos llegando, al mismo tiempo, al límite de lo soportable. Entendámonos, por favor: se trata de la UBA, un lugar al que muchos amamos sinceramente y le hemos dedicado una buena parte de nuestras vidas. La docencia no es un trabajo de oficina, burocrático, rutinario, donde marcamos el reloj a la entrada y la salida, y de puro tedio nos escapamos a tomar un cafecito cuando el jefe no mira. La docencia es para el docente (primario, secundario o universitario) su existencia misma. Lo que le pase a la UBA nos pasa a nosotros mismos, en nuestras cabezas y en nuestros cuerpos.

Entonces, ¿nuestras cabezas y nuestros cuerpos van a seguir fingiendo que todo esto es “normal”, que quizá tiene sus problemitas y sus molestias, pero nada que no suceda en cualquier trabajo? No, no podemos. Nuestra dignidad humana y la dignidad de la UBA como institución están en la picota.

La cuestión es, por otra parte, profundamente política, en el más alto y noble sentido de la palabra. Es hora, en la UBA y en todas partes, de devolverle a esa palabra toda su altura y su nobleza. De no permitir que se la bastardee para los intereses mezquinos de camarillas semiocultas e irresponsables, que producen estos verdaderos atentados, incluso contra el propio lenguaje. Por ejemplo, alinvocar nada menos que la “autonomía” (esa gran conquista de la Reforma de 1918) para producir este “ajuste” salvaje contra las propias condiciones mínimas de trabajo en la institución para cuyo trabajo fue conquistada esa autonomía. Es, esa invocación, una obscenidad perversa.

La sociedad para la cual trabajamos, la que paga nuestros salarios, no se merece este tipo de afrentas. Es ya en este primer sentido que decimos que la cuestión es profundamente política: en el sentido de que la polis, la comunidad de los ciudadanos, es aquella ante la que debemos rendir cuentas, y es la que en su conjunto  debe tomar riendas en el asunto. Pero para que eso sea posible, debemos empezar por informarla y convocarla.

Hay también otros sentidos más precisos y “concretos” en los que esta es una cuestión política. Otro de los argumentos “perversos” que se nos da es que los docentes “mayores” deberían dejar el lugar a los más jóvenes que vienen “empujando”.  O sea, encima de perjudicarlos abusivamente desconociendo elderecho  que les otorga una Ley nacional que contempla la opción por cinco (cinco, no veinte) años más, se los acusa de “taponar” el ascenso de los jóvenes, así como de estar “reteniendo” salarios que podrían usarse para rentar a una parte de los ad honorem . El viejo truco de dividir para reinar. Pero –aparte de expresar una ideología canallescamente neoliberal basada en una competencia “generacional” por el acceso a los recursos escasoseste argumento mezquinamente “administrativista” no resiste el menor análisis de política académica racional: con la mayoría de las cátedras sobresaturadas de estudiantes y subdotadas en términos de recursos humanos (pocos auxiliares sobreexplotados trabajando en la precariedad que ya vimos), lo racional sería desdoblarlas, crear nuevas cátedras para las mismas materias, sustanciar concursos, así “haciendo lugar” para los docentes jóvenes, y al mismo tiempo respetando los derechos de los actualmente al frente de esas cátedras.

Por supuesto, ello implicaría la decisión política de pugnar por un sustantivo incremento de presupuesto para la UBA (cuyos recursos están atrasadísimos no solamente en términos salariales, sino infraestructurales, edilicios, etcétera), y esto es lo que la actual conducción de la UBA no está dispuesta a hacer, sustituyendo esa política justa por una verdadera “guerra del cerdo” contra los docentes “mayores”.

¿Por qué no está dispuesta a hacerlo (como tantas otras cosas que harían falta)? Esta es una segunda dimensión de política “precisa y concreta”. La conducción de la UBA es hoy una estrecha entente  entre sectores cercanos al gobierno nacional, sectores de la UCR y sectores vinculados al PRO. Los que en el plano de la política nacional aparecen como adversarios irreconciliables conforman al interior de la UBA una bien coordinada SRL (Sociedad de Responsabilidad Limitadísima) cuya función principal, más allá de los posicionamientos políticos individuales, parece ser la de garantizar la autoreproducción in aeternum  de ese círculo de poder, de una suerte de “oligocracia” superestructural ajena a la vida cotidiana, material y concreta de las “bases” (docentes, estudiantes, no-docentes) que sostienen el trabajo universitario día a día, hora tras hora.

Discutir a fondo cuestiones como la presupuestaria significaría, para este grupo, entrar en estado de potencial conflicto con el gobierno y los partidos o grupos políticos que los sostienen. Eso –que además implicaría una movilización masiva del conjunto de la comunidad universitaria en apoyo a los reclamos- no pueden permitírselo: pondría en riesgo aquella autoreproducción permanente y su aferramiento al poder. No es verdad que en la UBA haya hoy “democracia”. En los hechos es una ínfima minoría la que está en posición de tomar las decisiones importantes, ya que por ejemplo –en otra vuelta de esta espiral hecha de círculos viciosos- la inmensa mayoría constituida por los docentes “interinos” no tiene derecho a formar parte de los consejos directivos de las facultades sino a través de la muy discutible ficción de los “graduados”. Ni hablemos de un sistema de representación “indirecta” que permite un férreo control de los padrones electorales (y esa es una razón nada menor del “cajoneo” de los concursos, sean puros o de renovación), de tal modo que hace ya décadas que se llega a las Asambleas universitarias sin las potenciales sorpresas proporcionadas por un auténtico debate plural, sino con todo bien “atadito” por los cabildeos desarrollados entre unos pocos en los pasillos y las oficinas oscuras.

Hace ya mucho tiempo que se requiere imperiosamente de una transformación profunda de los estatutos de la UBA, y muy particularmente de sus formas de gobierno, una transformación orientada a otorgar una auténticaciudadanía universal  a todos sus miembros, incluso poniendo en discusión muchas características del sistema de “claustros”. Para decirlo sucintamente: en la UBA ya resulta indispensable una gran segunda Reforma Universitaria, que la ponga “al día” con la “democracia radical”. Desde ya: para hacer esto –para hacer algo que no significa ninguna extrema “revolución maximalista”, sino sencillamente poner a la UBA “dentro de la ley”, como cuando se le pide que simplemente acate la Ley 26509- va a haber que pelear; el anquilosamiento en el poder de la SRL es pétreo, y no va a ser fácil sacudirlo.

Finalmente, y ampliando el círculo, hay una responsabilidad política del Estado nacional que no puede ser soslayada. La autonomía de las universidades nacionales lo es por supuesto respecto del gobierno, de los partidos políticos, de las empresas y corporaciones privadas y demás. No puede serlo de ninguna manera  respecto de la sociedad que la sostiene y para la cual, como ya hemos dicho, la Universidad trabaja. Por otra parte, la UBA no es  económicamente autónoma: siendo estatal y gratuita –y esta es una condición que debe ser mantenida y defendida a rajatablas- depende financieramente del Estado nacional. Es también a él, y no solamente al gobierno de la UBA, al que hay que exigirle que se haga cargo racionalmente de su mantenimiento, su crecimiento y su adecuado funcionamiento. Así como es el Estado nacional el que debe garantizar –a través de los mecanismos judiciales y / o parlamentarios que correspondan- que una institución estatal como la UBA acate las leyes del Congreso y el Estado, como en el caso de la 26509. No se puede permitir que nada menos que la Universidad más grande de la Argentina (y probablemente del mundo, como decíamos) esté lisa y llanamente fuera de la ley.

Habría muchísimo más que discutir, incluso desde una perspectiva “filosófica” muy amplia. ¿Qué significa en la sociedad actual haber alcanzado la eufemísticamente llamada “tercera edad”? Por poner un ejemplo grosero, ¿significa lo mismo, digamos, para un trabajador minero o un peón rural sometido a intenso desgaste físico, que para un docente universitario o un intelectual en general, que en condiciones normales a esa edad conserva y aún puede acrecentar los recursos de su trabajo mental? El hecho de que el sistema capitalista global esté estructurado sobre una rígida e irracional división entre el trabajo “manual” y el “intelectual” –algo que además en las últimas décadas ha cambiado sustancialmente, por lo menos en las ramas más tecnificadas de la economía- ¿significa entonces que no  debemos tomar en cuenta los efectos de esa diferencia, cuando al mismo tiempo nada hacemos para transformar de raíz ese sistema?

También podríamos discutir qué significa hoy producir  intelectualmente dentro de una institución como la UBA. Desdeluego, no es siempre imprescindible ser un universitario diplomado, o ser profesor universitario, para tener una producción intelectual crítica e interesante. Maquiavelo, Spinoza, Marx, Freud, jamás dieron clase en una universidad. A Walter Benjamin le fue rechazada su tesis de habilitación (que se transformaría en ese extraordinario libro titulado El Origen del Drama Barroco Alemán) para la Universidad de Berlín. Entre nosotros, Jorge Luis Borges no alcanzó nunca el título universitario. Ahora bien: ¿pueden esos casos excepcionales ser tomados como ejemplos para negar que gran parte del mejor trabajo intelectual es desarrollado por quienes son también  docentes universitarios, y lo es hasta mucho después  de los famosos 65 años (en algún otro lado hemos citado casos canónicos como los de Claude Lévi-Strauss o Hans-Georg Gadamer, fallecidos respectivamente a los 101 y 104 años en pleno ejercicio de la docencia y la escritura; en la propia UBApodemos citar ejemplos recientes como los de David Viñas o León Rozitchner, ambos fallecidos a los casi 90 años en plena actividad)? Y que no se nos diga que los profesores “mayores” de la UBA pueden ser contratados o declarados consultos. En primer lugar, eso no soluciona el problema de los docentes mal llamados “auxiliares” que hace años y años que esperan sus concursos cuando han alcanzado su edad “provecta”. En segundo lugar, aún los profesores (titulares, asociados o adjuntos) son contratados o consultos con una renta paupérrima que en la mayoría de los casos se reduce a una dedicación “simple” sin consideración de la antigüedad. Esdecir: volvemos al debate presupuestario y todas sus ramificaciones políticas que ya hemos enumerado.

Y de todas maneras, para volver a la pregunta: ¿qué significa realmente nuestro trabajo intelectual en la UBA? No es un secreto que el mismo está cada vez más constreñido por un sistema crecientemente “productivista”, tecnocrático y burocrático (“kafkiano” en el sentido vulgarizado del concepto) bajo el cual se termina “premiando” (es una manera de decir) con becas, subsidios e “incentivos” –otro eufemismo perverso para hablar de compensaciones “en negro” a los salarios insuficientes- se termina “premiando”, decíamos, la repetición o el reciclaje anodino y rutinario de siempre los mismos papers  para congresos inconducentes o revistas “indexadas”, los resultados de enjundiosas investigaciones Ubacyt son sepultados en algún archivo mohoso al que nadie jamás tendrá acceso, mientras muchos que escriben voluminosos e importantísimos libros no reciben el más misérrimo “puntaje” con el cual engrosar su curriculum vitae .

En fin, ¿para qué abundar? Por donde le busquemos la vuelta, la conclusión es siempre, dramáticamente, la misma: la UBA está en franca crisis. Así, no da para más, y sólo puede retroceder hacia un tobogán de patética decadencia. Hemos llegado al punto en que se nos obliga a decir –con un lenguaje anacrónicamente reminiscente de la filosofía de las Luces del siglo XVIII- queeste embate contra los “jubilables” es el síntoma de una política de barbarie, oscurantismo y sinrazón. No obstante, la UBA sigue siendo –casi exclusivamente por el trabajo apasionado y “a pulmón”, en las peores condiciones, de aquellos docentes, estudiantes y no-docentes que la siguen amando pese a todo- una de las dos o tres universidades más prestigiosas de América Latina. Es nuestra tarea defenderla, allí donde sus desautorizadas autoridades no lo están haciendo (y al contrario, consciente o inconscientemente están contribuyendo a su catástrofe).

Afortunadamente, la comunidad universitaria ha demostrado tener aún capacidad de reacción. El escándalo de los “jubilables” ha operado como el emergente de un malestar estructural que parece estar encontrando en ese pre-texto  (en el mejor y estricto sentido del término) una vía para volver a poner en el tapete las cuestiones profundas de su malfuncionamiento. Más allá de que puedan “solucionarse” (ni siquiera sabemos bien qué querría decir esto) los injustos casos particulares, el actual “encrespamiento” de las aguas debería servir para ahondar en el debate de una buena vez, para “patear el tablero” en la más saludable de las acepciones de esa expresión.

uba2-001.jpg La acción más inmediata que podemos realizar es la de aportar de todas las formas que se nos ocurra para hacer que el acto político-académico del 8 de junio sea, como dijimos, un acontecimiento multitudinario y radicalmente democrático de denuncia y reflexión crítica. Distribuyamos esta convocatoria entre todos nuestros amigos, colegas, conocidos, familiares, contactos personales, políticos, mediáticos o lo que fuere, tanto dentro como afuera de la UBA e incluso de los ámbitos educativos, ya que, repetimos, este debería ser un tema de interés general y urgente para toda la sociedad nacional y, si fuera posible, internacional. Pero además, el acto del 8 de junio debería ser tan solo un punto de partida. Si queremos aunque sea orientar el proceso hacia los problemas de fondo, deberemos seguir bregando más allá de él y continuadamente por los medios más intelectual y políticamente rigurosos y consecuentes, pero también los más creativos y plurales. ¿Conocemos artistas, escritores, grupos de teatro, cineastas, poetas, científicos, periodistas, músicos, diseñadores, bailarines, “graffiteros”, lo que sea? Activémoslos. Convoquémoslos a que, haciendo lo que mejor saben hacer, “inventen” modos múltiples de hacer llegar esta problemática y este debate al espacio público, por supuesto los universitarios, pero también las calles, las plazas, los medios de transporte, los lugares de trabajo y reunión.  Transformemos el debate sobre la UBA en una gran movilización de las más creativas energías sociales. Desde ya, hay infinidad de otras situaciones sociales, políticas y culturales que pueden ser tanto o más importantes que la crisis de la UBA. Pero ahora es esto lo que tenemos entre manos. Y es una causa más que justa, que seguramente sensibiliza a una sociedad que fácilmente y por excelentes razones puede sentirla como suya. No desperdiciemos la oportunidad de una discusión importante, bajo la consigna más general pero también más estricta posible: No a la destrucción de la UBA.

 

Repost 0
Published by gisela manusovich - en NOTICIAS
Comenta este artículo
17 febrero 2011 4 17 /02 /febrero /2011 15:55

David Lynch organizó un concurso para elegir los videoclips oficiales de los singles I Know y Good Day Today.

 

El videoclip ganador para I Know es la israelí Tamar Drachli de 28 añoa de edad, mientras que para el tema Good Day Today ha ganado el joven francés de 22 años Arnold de Pascau.

 

Acá se los dejo porque me parecieron sublimes. 

 

 

 

Repost 0
Published by gisela manusovich - en NOTICIAS
Comenta este artículo
19 diciembre 2010 7 19 /12 /diciembre /2010 16:28

a mis alumnas de Motivarte: Gracias!!!

 

entrevista1.jpg

entrevista2.jpgentrevista3

Repost 0
Published by gisela manusovich - en NOTICIAS
Comenta este artículo
8 noviembre 2010 1 08 /11 /noviembre /2010 15:48

El martes 9 de noviembre, a las 18:00, en Av. Corrientes 2046, con la presencia del rector Ruben Hallu y autoridades de la UBA se dará inicio a la programación con la proyección de "La guerra de un solo hombre" dirigida por Edgardo Cozarinsky.

cosmos1.jpg El ex Cine Cosmos de Avenida Corrientes reabrirá sus puertas el martes 9 de noviembre como Cosmos-UBA, luego de que la Universidad de Buenos Aires adquiriera a principios de año el inmueble del ex Teatro Cataluña inaugurado en 1929, en cuyo primer piso se encuentran dos salas de exhibición que han sido restauradas.

El acto de reapertura se iniciará a las 18 y contará con la presencia del Rector Ruben Hallu, el secretario de Extensión Universitaria y Bienestar Estudiantil, Oscar García, autoridades universitarias y personalidades de la cultura. Posteriormente a las 19:30, se realizará la primer función del nuevo cine con la proyección de La guerra de un solo hombre (Francia, 1982), dirigida por Edgardo Cozarinsky (a las 22 se proyectará para el público general).

La guerra de un solo hombre, a la que el propio Cozarinsky describió como una "ficción documental o un documental de ficción", ha sido realizada con material de archivo de los noticieros franceses de la Segunda Guerra y los Diarios parisinos de Ernst Junger, y fue considerada por Pascal Bonitzer (crítico de Cahiers du Cinema y guionista de Francois Truffaut) como una obra en la que "Cozarinsky invierte de manera genial el prinicpio del documental".

 

La sala del Cine Cosmos-UBA continuará su programación de noviembre con los estrenos de Ocio (Argentina, 2009), basada en un cuento del poeta Fabián Casas y dirigida por Juan Villegas y Alejandro Lingenti; y Pensioners Inc (Alemania, 2008), un documental de Bertram Verhaag sobre los trabajadores -todos mayores de 65 años- de la fábrica de agujas Vita Needle de Boston, Estados Unidos.

Para el rector Ruben Hallu la apertura del Cine Cosmos-UBA permite "un espacio para el cine independiente, por fuera de los circuitos comerciales, donde se puedan realizar programaciones y festivales de cine, además de exhibir las producciones propias de la universidad".

Para el año 2011 el Cine Cosmos-UBA volverá a ser sala BAFICI y tiene programado una retrospectiva de Martín Rejtman con comentarios de su autor, cursos sobre cine que brindarán Sergio Wolf, Mariano Llinás y Alan Pauls, y un ciclo de cine arte infantil, entre otras actividades.

Programación

Martes 9 de Noviembre 19:30hs "La guerra de un solo hombre", de Edgardo Cozarinsky (función inaugural) y 22hs (público general).

Miércoles 10 de noviembre: 18hs, 20hs y 22hs "La guerra de un solo hombre", de Edgardo Cozarinsky.

Jueves 11, viernes 12, sábado 13 y domingo 14 de noviembre: 18hs "La guerra de un sólo hombre", de Edgardo Cozarinsky. 20hs y 22hs "Ocio", de Alejandro Lingenti y Juan Villegas

Jueves 18, viernes 19, sábado 20 y domingo 21 de noviembre: 18hs y 20hs "Ocio", de Alejandro Lingenti y Juan Villegas. 22hs Pensioners Inc.

Jueves 25, viernes 26, sábado 27 y domingo 28 de noviembre: 18hs Pensioners Inc. 20hs "", de Clara Picasso. 22hs "Ocio", de Juan Villegas y Aejandro Lingenti.

Repost 0
Published by gisela manusovich - en NOTICIAS
Comenta este artículo
14 octubre 2010 4 14 /10 /octubre /2010 00:04

Ya están los horarios de la esperada película de José Luis Guerín "Guest"

Viernes 15 de octubre a las 19:30 hs. 
Sábado 16 de octubre 14 hs.

Ambas en la Lugones.

guerin.jpg¿Vos te la vas a perder?

(yo ni loca)

Repost 0
Published by gisela manusovich - en NOTICIAS
Comenta este artículo
12 octubre 2010 2 12 /10 /octubre /2010 01:19

Página/12 Lunes, 13 de septiembre de 2010

CINE › GUEST, DE JOSE LUIS GUERIN, EN EL FESTIVAL DE TORONTO

Los retratos del cineasta errante

El documental presentado por el catalán fue producto de sus viajes por los más distantes festivales de cine del globo, de Lima a Macao pasando por Nueva York. Lejos de regodearse con los rituales del ambiente cinematográfico, Guerín puso el foco en la gente común.

Por Luciano Monteagudo

Desde Toronto

guest_jose_luis_guerin.jpg Tres años atrás, el gran cineasta catalán José Luis Guerín, autor de clásicos como Tren de sombras (1997) y En construcción (2001), y de gran influencia en su país desde su cátedra en la Universidad de Pompeu Fabra, de donde salió la denominada Escuela Documental de Barcelona, fue a la Mostra de Venecia a presentar el que entonces era su nuevo film, En la ciudad de Sylvia. Junto con él, llevó una sencilla cámara digital y comenzó a registrar pequeños momentos cotidianos: los obreros preparando la alfombra roja, la melancolía de la playa del Lido por la tarde, un acordeonista callejero... Y a partir de esos primeros apuntes se propuso –como método, como principio ordenador– aceptar todas y cada una de las invitaciones que le hicieran de los más distantes festivales de cine del globo, de Lima a Macao pasando por Nueva York y La Habana, entre muchísimos otros, hasta terminar, un año después, de manera circular, en la siguiente Mostra. Después de dos años de montaje y reflexión sobre los materiales obtenidos, el resultado se titula Guest (Invitado), iluminó el primer fin de semana del Toronto International Film Festival (TIFF) y es sorprendente por varios motivos.

Lejos de regodearse con los repetidos rituales y vanidades del mundillo de los festivales, Guerín en cambio aprovecha esas invitaciones para escaparse del hotel hacia las plazas y los barrios populares de cada ciudad, allí donde quizá ni siquiera tienen idea de la existencia de un festival de cine, y se dedica a observar y a escuchar a la gente común, a los vendedores ambulantes, a los artistas callejeros, a hombres y mujeres que la película viene a recordar (en tiempos de muros, fronteras y xenofobias) que no son tan distintos unos de otros, a pesar de vivir en las antípodas.

“La película nació libre, sin ideas preconcebidas”, reconoció Guerín en la charla con el público. “Al principio filmaba todo, pero poco a poco me fui limitando, hasta quedarme con unas pocas imágenes. Uno va encontrando motivos que reaparecen sin que uno los busque y nace una estructura, nace una película y no simplemente un catálogo de películas posibles.” Entre las “relaciones transversales” de las que habla Guerín que fueron apareciendo en Guest, la primera que salta a la vista es la idea del retrato, de trabajar con las luces, sombras y surcos del rostro humano. En este sentido, es crucial la decisión de haber realizado toda la película en el clásico monocromo. “¿Por qué habiendo recorrido lugares tan coloridos eligió filmar en blanco y negro?”, quiso saber alguien del público, que quizá pensaba encontrarse con un documental turístico. La respuesta de Guerín fue clarísima: “A mí me parece que el color en el cine no es un elemento neutro. O se lo trabaja o va en contra de la naturaleza de la película. Y como en estas circunstancias no podía controlar el color, elegí el blanco y negro porque me daba la posibilidad de encontrar un principio homogeneizador. Además, la película está trabajada desde el retrato, y el rostro humano tiene mucha fuerza en blanco y negro”.

Hay una escena en particular que sostiene esas palabras de Guerín. Mientras registra el trabajo de un retratista callejero en una plaza de Santiago, en Chile, el hombre habla de su admiración por los grandes pintores españoles: menciona a Velázquez y a Ribera, y la cámara concentra su objetivo en los rostros de un grupo de curiosos, hombres de rasgos fuertes y marcados. Y en los matices y claroscuros que consigue parece dialogar con esa fuente de inspiración.

Reconocido cinéfilo, Guerín también encuentra sus referentes en la historia del cine. Como le recuerda a ese mismo retratista callejero, los primeros camarógrafos enviados por los hermanos Lumière a recorrer el globo también viajaban solos con su trípode al hombro, como si fuera un caballete. Y Guerín mismo sigue ese ejemplo, el del cronista solitario a la caza del mundo, al punto que en las afueras de Jerusalén, recorriendo junto a unos niños palestinos una escuela en ruinas, por la guerra que no cesa en la región, se produce, a falta de intérprete y de un idioma común, un divertido malentendido. “Me gustó dejar esos problemas de comunicación en la película, porque hacen a su esencia. Es una película que se ha hecho al andar y que he ido redescubriendo en el montaje”, afirmó Guerín.

Más allá de alguna cita fugaz pero reveladora, como la de un televisor que emite imágenes del cineasta devenido mendigo viajero de Sullivan’s Travels (1941), la cáustica comedia sobre Hollywood de Preston Sturges, hay otro referente insoslayable en Guest y es Jonas Mekas. El legendario fundador del New American Cinema Group es prácticamente el inventor del formato “diario cinematográfico”, que procede de su magnífico libro No tengo adónde ir (Caja Negra Editora), donde evoca, en forma de diario, los muchos caminos de su exilio. Y Guerín encuentra a Mekas en un bar de Nueva York, donde intercambian unas palabras y se filman mutuamente. “Mekas es para mí como un oráculo”, confesó el director español en el TIFF. “Quedamos muy amigos y ahora estamos trabajando en un proyecto de correspondencia cinematográfica, nos enviamos cartas en forma de imágenes.” Otra “relación transversal” que Guerín fue encontrando en su recorrida por el mundo fue el de los predicadores religiosos, que se le fueron apareciendo en casi todas la plazas que visitó, sobre todo en América latina, pero también en Asia. “Son narradores populares, gente que cuenta historias y que mete miedo con sus relatos de plagas e inundaciones”, afirma Guerín. “A veces solamente los borrachos les responden y les discuten y uno no puede dejar de pensar –como sucede en esa plaza de San Pablo– que son los borrachos quienes tienen la razón. La razón es de los frágiles.”

Para Guerín, la realización de Guest fue también motivo de otras reflexiones. “En mis viajes por ciudades que no conocía encontré una vida popular, unos personajes, unos sonidos que en Europa ya no existen. El espacio público ha enmudecido en Europa. Los personajes populares –tal como los conocimos en el cine de Jean Renoir o el cine neorrealista italiano– han desaparecido completamente. Se han extinguido. El primero en verlo fue Pasolini, él anticipó la desaparición del mundo rural.” Los desplazamientos, las pérdidas, las migraciones también aparecen una y otra vez en los relatos conseguidos por Guerín en ferias y suburbios. “Es un fenómeno mundial”, constata Guerín. “Y como el cineasta errante en el que me convertí para esta película, fui solidarizándome con la gente que encontraba a mi paso y fui escuchando sus historias.”

 

Guest se estrena en el DocBsAs, muestra documental del 15 al 24 de octubre del 2010.

para ir al site aquí

Repost 0
Published by gisela manusovich - en NOTICIAS
Comenta este artículo
11 septiembre 2010 6 11 /09 /septiembre /2010 00:12

Una verdadera pasión porteña

por Fermín Koop desde   | 30.08.10
Ver la nota acá

 

Cada vez más se multiplican las actividades relacionadas al cine en la Ciudad de Buenos Aires. Cine clubs, proyecciones de películas independientes y diversos cursos atraen a cinéfilos de todas las edades.

 

Tradicionalmente el cine aparece relacionado con las millonarias producciones de Estados Unidos y su circuito grupo miércoles.jpg  comercial. Cuando se piensa en ir a ver una película, lo primero que viene a la cabeza generalmente es un gran complejo con muchas salas y golosinas. Sin embargo, siempre hubo personas que no interesadas en este sistema empezaron a buscar otras vías para disfrutar del séptimo arte. Encontrar ese espacio era un poco dificultoso ya que no eran muchos los que se animaban a armar algo diferente. Por suerte, el panorama cambió en los últimos años.

Son cada vez más los interesados en disfrutar de otro tipo de cine y esto queda en evidencia al ver la multiplicación de actividades relacionadas. Los estudiantes se amontonan en cursos de lo más diversos, los cine clubs brotan por todos los barrios de la ciudad y los ciclos de distinta temática surgen en diferentes instituciones.

Gisela Manusovich es Licenciada en Artes Combinadas de la Universidad de Buenos Aires. Dicta cursos hace diez años sobre Historia del cine y Análisis del Film en diversas instituciones como el Centro Cultural Ricardo Rojas y el Centro Cultural San Martín.

“Hay muchísima más gente en los últimos años. Se entiende cada vez más que el trabajo de interpretar y analizar no es elitista, todos lo podemos hacer. Cada vez hay más afluencia de personas interesadas. El cupo del Centro Cultural Rojas se agota cada vez más rápido. A la semana ya se acaban las vacantes”, considera.

Por otro lado, Manusovich marca que gran parte de esto se debe al desarrollo de Internet ya que “cumplió un rol fundamental por la posibilidad de bajarse películas. Además, destaca los festivales donde “se pueden ver cosas que en los cines comerciales jamás aparecen”.

Carlos Affur dirige hace tres años el Cineclub Buenos Aires Mon Amour, un espacio cinematográfico alternativo donde se proyectan films de diversos directores nacionales e internacionales.

“Empezamos en la casa de mi socio proyectando películas una vez al mes. Estuvimos ahí ocho meses pero luego pasamos a alquilar un lugar propio. Conseguimos en noviembre del 2008 una casa en San Telmo y modificamos y armamos todo. Tenemos 38 butacas originales que eran de un teatro. Además, usamos un proyector profesional y una pantalla de 3 por 2”, describe Affur.

Además, agrega: “Somos una asociación sin fines de lucro para promover el cine. Cobramos un bono de 15 pesos. La condición es que siempre un crítico presente la película. Siempre hay un debate posterior. Empezamos pasando películas contemporáneas de los últimos diez años que no fueron editadas en DVD o no fueron compradas por distribuidoras en la argentina”.

En relación al tipo de personas que concurren, sostiene: “Tenemos un público muy heterogéneo. No tenemos el cinéfilo clásico. Cuando nos mudamos bajó el nivel de edad de los que vienen. También vienen muchos extranjeros. El promedio es de 550 personas en 30 funciones”.

Pablo Orlando es Licenciado en Artes Combinadas especializado en cine de la Universidad de Buenos Aires. Es profesor hace seis años en el Centro de Investigación y Experimentación en Video y en Cine (CIEVYC) y encabeza hace tres años el ciclo de proyecciones de la Sociedad Central de Arquitectos (SCA) Cine y Ciudad.

“La idea fue priorizar el visionado de la película. Muchos de los asistentes son arquitectos y profesionales de otras disciplinas. Siempre hay una presentación de la película. Así, damos una idea de por qué se eligió la película y qué lectura debería hacerse de ella. Nunca hubo un debate formal después. Se toma una copa de vino con una charla informal y espontánea sobre la película”, explica Orlando.

Al analizar el interés actual por el cine no comercial, remarca: “Suelo ver en algunas escuelas de cine revistas con ofertas de proyecciones gratuitas. Me quedo pasmado con la cantidad y la diversidad de cosas disponibles todos los meses. Cursos también hay muchos. Le di cursos a gente tres años atrás que ahora se lanza a dar sus cursos”.

 

Links de interés:
El cine en la mirada

Cineclub Buenos Aires Mon Amour
Sociedad Central de Arquitectos

Repost 0
Published by gisela manusovich - en NOTICIAS
Comenta este artículo
9 agosto 2010 1 09 /08 /agosto /2010 22:05

image001.jpgCINE, TEATRO y PSICOANALISIS

21 de agosto · 12:30 hs.

Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131)

Actividad organizada por la Comisión de Cultura de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).
 

 

Participantes:
Dr. Jose Eduardo Abadi. (Psicoanalista, Actor)
Lic. Gisela Manusovich. (Especialista en Arte Cinematográfico)

 

 

Entradas $15. A la venta en boletería y por Ticketek (5237-7200 www.ticketek.com.ar) 

 

+ info: www.ciudadculturalkonex.org

Repost 0
Published by gisela manusovich - en NOTICIAS
Comenta este artículo
21 octubre 2009 3 21 /10 /octubre /2009 14:48
Competencia argentina de Cortos
Ana y Mateo, de Natural Arpajou
Cielo de Palomares, de Iván Vescovo
Elvira en el Río Loro, de José Villafañe
Marcela, de Gastón Siriczman
El ojo único, de Adrián Castagna
On line, de Federico Santillana
Ramón Rojas: Sueños de chozas, de María Rosa Andreotti

Competencia Latinoamericana de Cortos
La chirola, de Diego Mondaca - Bolivia / Cuba
Timing, de Amir Admoni - Brasil
Corto, de Dairo Cervantes Duque - Colombia
La última pelea del hombre, de Diego Álvarez - Colombia
A la hora de la sopa, de Gretel Medina Mendieta - Cuba
La casa invita - Misael García Rubio - México
De fut, de José Chávez Delgado - México
Jaulas, de Juan José Medina - México
Karai norte, de Marcelo Martinessi - Paraguay

Cortos fuera de competencia
Sinsabor, de Pablo Pérez - Argentina
Siete, o cuánto vive la mala suerte, de Santiago Carlomagno - Argentina
Solos Hotel, de Guillermo Greco - Argentina
Dossiê Rê Bordosa, de César Cabral - Brasil
L'Homme qui dort, de Inés Sedan - Canadá, Francia
El mar, de Maricarmen Merino Mora - Costa Rica
Nebraska, de Adrián Ortiz - México
Un día sagrado, de Víctor Uribe - Chile

Panorama:
A Serius Man, de los Coen Bros - Estados Unidos
(500) Days Of Summer, de Marc Webb - Estados Unidos
Antichrist, de Lars Von Trier - Dinamarca
Moon, de Duncan Jones - Reino Unido
Katalin Varga, de Peter Strickland - Hungría, Reino Unido
Cold Souls, de Sophie Bartes - Estados Unidos, Francia
Yuki & Nina, de Nobuhiro Suwa e Hippolyte Girardot - Francia, Japón
Nanayo, de Naomi Kawase - Japón
36 vues du Pic Saint loup, de Jacques Rivette - Francia
Irene, de Alain Cavalier - Francia
Un prophete, de Jacques Audiard - Francia
Away We Go, de Sam Mendes - Estados Unidos
Antoine, de Laura Bari - Canadá
The Naked Civil Servant, de Jack Gold - Reino Unido
An Englishman in New York, de Richard Laxton - Reino Unido
The Misfortunates, de Felix Van Groeningen - Bélgica
Ricky, de Francois Ozon - Francia
A Matter of Size, de Sharon Maymon y Erez Tadmor - Israel
La vergüenza, de David Planell - España
Taking Woodstock, de Ang Lee - Estados Unidos
Fontana, la frontera interior, de Juan Bautista Stagnaro - Argentina
Eden à l'Ouest, de Costa Gavras - Francia, Grecia, Italia

Hora Cero: sección de medianoche.
Amer, de Hélène Cattet & Bruno Forzani - Bélgica,Francia
Make-out with Violence, de The Deagol Brothers - Estados Unidos
Accident, de Pou Soi Cheang - China, Hong Kong
White Lightnin´, de Dominic Murphy - Reino Unido, Croacia, Estados Unidos
The House of the Devil, de Ti West - Estados Unidos
The Revenant, de Douglas Kerry Prior - Estados Unidos
Nightmares in White, Red and Blue, de Andrew Monument - Estados Unidos
The Horribly Slow Murderer with the Extremely Inefficient Weapon, de Richard Gale - EEUU
El ataque de los robots de nebulosa-5, de Chema García Ibarra - España
Santos Palace, de Helene Cattet & Bruno Forzani- Bélgica,Francia
El fin de notre amour, de Helene Cattet & Bruno Forzani- Bélgica,Francia
Mamá, de Andy Muschietti - España

B.S.O.* Banda Sonora Original
Kapanga todoterreno, de Farsa Producciones - Argentina
The Heart is a Drum Machine, de Christopher Pomerenke - Estados Unidos
All Tomorrow's Parties, de Jonathan Caouette - Reino Unido
Searching for Ellioth Smith, de Gil Reyes - Estados Unidos
Lucky Three, de jem Cohen - Estados Unidos
When You´re Strange, de Tom Dicillo - Estados Unidos
Died Young, Stayed Pretty, de Eileen Yaghoobian - Estados Unidos
Guy and Madeline on a Park Bench, de Damien Chazelle - Estados Unidos

Sentidos del humor
Louise-Michel, de Gustave Kerverng & Benoit Delepine - Francia
Castaway on the Moon - LEE Hey-Jun - Corea del Sur
Humpday, de Lynn Shelton - Estados Unidos
Harmony and Me, de Bob Byington - Estados Unidos
True Adolescents, de Craig Johnson - Estados Unidos
Visioneers, de Jared Drake - Estados Unidos
Manual práctico del amigo imaginario (abreviado), de Ciro Altabás - España

Busco mi destino: el cine como brújula
The Exploding Girl, de Bradley Rust Gray - Estados Unidos
Os Famosos e os Duendes da Morte, de Esmir Filho - Brasil
Sorry, Thanks, de Dia Sokol - Estados Unidos
Unmade Beds, de Alexis Dos Santos - Reino Unido
Billy Was a Deaf Kid, de Burke Lewis y Rhett Lewis - Estados Unidos
Alexander the Last, de Joe Swanberg - Estados Unidos
Donne-moi la main, de Pascal-Alex Vincent - Francia
Un día sin chanchos, de Fabian Cristobal y Javier Zevallos - Argentina
Las aventuras de Jovic Alejandro Jovic Argentina

Estados alterados: otra forma de ver el cine.
Stay The Same Never Change,Here, de Tzu Nyen Ho - Singapur
Stay The Same Never Change, de Laurel Nakadate - Estados Unidos
Burrowing, de F. Wenzel y H. Hellstrom - Suecia
Karaoke, de Chris Chong Chan Fui - Malasia
She, a Chinese, de Xiaolu Guo - Reino unido, Francia
Anaglyph Tom (Tom with Puffy Cheeks), de Ken Jacobs - Estados Unidos
Between Two Worlds, de Vimukthi Jayasundara - Sri Lanka
Bodhi, de Emiliano Cativa - Argentina

Muppets, música y magia. El legado de Jim Henson: un grande, el muñeco.
The Art of Puppetry and Storytelling
Muppet History 101
Commercials and Experiments
Muppet Musical Moments
Laberynth, de Jim Henson
The Dark Crystal, de Jim Henson y Frank Oz
The Great Muppet Caper, de Jim Henson
The Muppet Movie, de James Frawley


Retrospectiva Javier Fesser
Camino
Mortadelo y Filemón
El milagro de P Tinto
Programa de cortos

Los desafíos de Simenon: un gran escritor y sus mejores adaptaciones.
Le Chat, de Pierre Granier-Deferre - Francia, Italia
Le veuve Couderc, de Pierre Granier-Deferre - Francia
L'horloger de Saint-Paul, de Bertrand Tavernier - Francia
Monsieur Hire, de Patrice Leconte - Francia
Betty, de Claude Chabrol - Francia

Cine documentado: el cine detrás del cine.
L'enfer d'Henri-Georges Clouzot, de Serge Bromberg & Ruxandra Medrea - Francia
It Came From Kuchar, de Jennifer M. Kroot - Estados Unidos
For the love of movies, de Gerald Peary - Estados Unidos
Images From the Playground, de Stig Bjorkman - Suecia
Hollywod contra Franco, de Oriol Porta Tallada - España, Estados Unidos
Hollywood sul tevere, de Marco Spagnoli - Italia
Achternbusch, de Andi Niessner - Alemania, Austria

Los caminos de la música
Kikoe, de Iwai Chikara - Japón
Intangible Asset Number 82, de Emma Franz - Australia
El último aplauso, de Germán Krall - Alemania, Argentina
Tango, una historia con judíos, de Gabriel Pomeraniec - Argentina
Inti Illimani, de Francesco Cordio y Paolo Pagnoncelli - Italia, Chile


Registros de la historia
14-18 Le bruit et la fureur, de Jean Francois Delassus - Francia, Bélgica
City of Life and Dead, de Lu-Chuan - China
John Rabe, de Florian Gallenberger - Alemania, China, Francia
Paris: 1919, de Paul Cowan - Canadá, Francia
Esterhazi, de Izabela Plucinskei - Alemania, Polonia
Rabbit a la Berlin, de Bartek Konopka y Piotr Rosolowski - Polonia, Alemania
Malaysian Gods, de Amir Muhammad - Malasia
Behind The Rainbow, de Jihan El-Tahri - Sudáfrica

El estado de las cosas: ecología y cine.
Plastic Planet, de Werner Boothe - Austria
Food Inc., de Robert Kenner - Estados Unidos
Agrarian Utopía, de Uruphong Raksasad - Tailandia
Old Partner, de Chung-ryoul Lee - Corea del Sur
(En)terrados, de Alex Lora - España
Uros: los guardianes del agua, de Roger Neyra - Perú
A cielo abierto. Derechos minados, de Pocho Alvarez - Ecuador
Atenco, un crimen de estado, de Juan García - México
Atenco, dos años después, de Juan García - México
Atenco 3, de Juan García - México

Omisiones de la Academia
A Night at the Opera, de Sam Wood
Flight from Destiny, de Vincent Sherman
Lady in the Lake, de Robert Montgomery
Cluny Brown, de Ernst Lubitsch
13 rue Madeleine, de Henry Hathaway
Letter from an Unknown Woman, de Max Ophüls
The Street with No Name, de William Keighley
The Set-Up, de Robert Wise
Kiss Tomorrow Goodbye, de Gordon Douglas
The Enfrocer, de Bretaigne Windust
Deadline, USA, de Richard Brooks
The Big Knife, de Robert Aldrich
The Desperate Hours, de William Wyler
Touch of Evil, de Orson Welles
Hell is the Pacific, de John Boorman
Silent Movie, de Mel Brooks
Hammett, de Wim Wenders


El arte del trailer
Best of Trailers from Hell
Trailers Nacionales
Trailers Isabel Sarli
Coming Attractions: The history of the movie trailer, de Michael Shapiro y Jeff Werner

Homenajes
Jorge Prelorán: Huellas y memoria de Jorge Prelorán, de Fermín Rivera
Ricardo Carpani: Carpani, vida y obra, de Doris Carpani
Enrique Juarez: Ya es tiempo de violencia y La desconocida, de Enrique Juarez

A sala llena: todos los hits nacionales.
Papá por un día, de Raúl Rodríguez Peila
El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella
Música en espera, de Hernán Goldfried
Un novio para mi mujer, de Juan Taratuto
Las viudas de los jueves, de Marcelo Piñeiro

3D: ponte las gafas, nena.
Boogie el aceitoso, de Gustavo Cova
Up, de Pete Docter y Bob Peterson
Bolt, de Byron Howard y Chris Williams
G-Force, de Hoyt Yeatman
Cerebro, de Sergio Neuspiller
Big Bang, de Sergio Neuspiller
Salva tu planeta, de Sergio Neuspiller
El sistema solar en una cancha de fútbol, de Sergio Neuspiller

Historias de cine
Cuentos de Mariana Enríquez, Pablo De Santis, Esteban Schmidt, Afredo Jaramillo, Pedro Mairal, Cecilia Pavón y Sol Prieto.
Repost 0
Published by gisela manusovich - en NOTICIAS
Comenta este artículo

Presentación

  • : El blog de gisela manusovich
  • El blog de gisela manusovich
  • : El Cine en la Mirada es un blog para generar un vínculo más cotidiano con mis alumnos desde noticias, material y todo lo relacionado con el cine y el arte en general.
  • Contacto